El guardián entre el centeno

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El guardián entre el centeno de J.D. Salinger ha sido el elegido para inaugurar las reseñas en la nueva etapa del blog.

No creas que ha sido fácil, no ha sido leer y escribir. Pero, finalmente, he elegido esta obra por distintos motivos: por cómo llegué a ella, por las expectativas que tenía, por mi impresión tras leerla, y por la polémica y las macabras coincidencias que hacen de esta novela un mito.

Así que, vamos allá.

🔎 Ficha técnica

Título: El guardián entre el centeno (Título original: The catcher in the rye)
Autor: Jerome David Salinger
Año de publicación: 1951
Editorial: Alianza
Enlace de compra: En papel / En ebook

📜 Sinopsis

Nota de la editorial: Por expreso deseo del autor, no está permitido que la editorial aporte en su material promocional ningún tipo de texto adicional, información biográfica, cita o reseña relacionados con esta obra. El lector interesado podrá, no obstante, encontrar abundante información al respecto en internet.

✍ Te lo resumo

Holden Caulfield es un adolescente de 17 años que acaba de ser expulsado del colegio por enésima vez. Incapaz de encajar en ninguna parte, Holden ha pasado ya por varios colegios distintos, siempre con el mismo resultado: expulsado.

Narrado en primera persona, descriptivo en su justa medida, apoyado en incontables flashbacks y con un lenguaje sencillo y coloquial, el joven protagonista de esta historia, ataviado con su gorra de caza roja, nos va describiendo una Nueva York de post-guerra en la que todo el mundo se esfuerza por recrear una vida que no existe y mostrarle a los demás lo bien que va todo. Como él mismo repite capítulo tras capítulo, está rodeado de gente falsa, la gente más falsa que puede existir.

Caulfield nos cuenta, de tú a tú, sus vivencias durante unos días concretos antes de Navidad; los días que pasan entre que se escapa del colegio del que ha sido expulsado y el día en que debería volver a casa. La acción transcurre en no más de cuatro días en los que el protagonista pasa por todo tipo de situaciones que terminan siendo incómodas o incluso podríamos tachar de traumáticas: tabaco, alcohol, drogas, acercamientos sexuales no deseados, robos… pero, sobre todo, mucha soledad. Todo ello narrado en un lenguaje que para mis contemporáneos no supone escándalo ninguno, pero que para la sociedad de 1951 resultó de todo menos comedido.

Holden no es tanto un incomprendido como más bien alguien que no comprende; alguien totalmente carente de empatía; alguien a quien no le gusta ser él mismo. Inteligente, aunque no encaje en el sistema educativo en el que intentan encerrarle; sensible; inmaduro e infantiloide. Cargado de manías, todo le molesta y nadie es de su total agrado, excepto su hermano Allie quien murió de leucemia siendo apenas un niño, y su hermana Phoebe de diez años, quien conserva la inocencia de la niñez y le resulta adorable.

De hecho, los niños son los únicos a quienes trata con sincera cordialidad y los únicos a quienes realmente comprende y respeta. Holden se siente algo así como un guardián de la inocencia de los niños y su innata sinceridad e inocencia. En sus propias palabras:

«(…) muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños, y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde del precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Yo sería el guardián entre el centeno.» (En el título original, el autor eligió la palabra catcher como un juego de palabras en referencia a la figura del jugador que recibe este nombre en el béisbol).

Holden no es sólo un chico difícil. Holden da la impresión de ser un chico poco querido y con una contención familiar nula; es más un problema que una solución. Es más un estorbo que una grata compañía. Él también lo percibe así y actúa en consecuencia.

👉 Mi conclusión

Decir que se trata de un retrato sobre la adolescencia sería quedarse en la superficie de la novela que va mucho más allá. Es el retrato de una sociedad enferma que quiere suplir con el control y las apariencias aquello que el ser humano necesita llenar con el contacto y las relaciones afectivas sinceras. Una sociedad enferma que se empeña en clasificar y evaluar a individuos únicos y distintos bajo unos mismos parámetros encorsetados. Vaya, nada nuevo bajo el sol setenta años después.

En fin, la verdadera impresión que me llevo de la novela  es que todos tenemos o hemos tenido algo de Caulfield. Holden se debate a menudo entre sus propias percepciones opuestas sobre un mismo hecho o una misma persona, cosa que hace que, en repetidas ocasiones, lo que le parecía bueno o aceptable unos párrafos más adelante le aborrezca e irrite.

Es exagerado e intenso en sus definiciones y en sus percepciones de los demás, pero, si echamos la vista atrás (y no tan atrás), nos podemos sentir identificados con muchas de sus manías y molestias de adolescente.

Por mi parte, me quedo con una frase del protagonista que creo que resume el modo en que percibe el personaje su relación con la sociedad:

«(…) aún así hago cosas de crío de doce años. Lo dice todo el mundo, especialmente mi padre, y en parte es verdad, aunque sólo en parte. Pero la gente se cree que las cosas tienen que ser verdad del todo. No es que me importe mucho, pero también es un rollo que le estén diciendo a uno todo el tiempo que a ver si se porta como corresponde a su edad. (…) La gente nunca se da cuenta de nada.»

En una sola frase captamos la tensa relación que mantiene con su padre; esa sensación de estar siempre defraudando a los demás; las etiquetas que nos hacen creer que nos definen, y esa enfermedad social de no dejar SER y de apartar o “reeducar” al diferente.

👩 Mi Guardián entre el centeno

Éste es uno de esos títulos que, aunque no sepas de qué van o qué son, siempre resuenan en tu cabeza. Lo has escuchado nombrar, te suena y está en tu lista de pendientes, aunque no sepas por qué.

Se ha relacionado a esta obra con distintos asesinos de renombre como Lee Harvey Oswald, asesino de Kennedy; John Hinkley, quien intentó asesinar a Reagan; el infame Charles Manson y el tristemente célebre Mark David Chapman, asesino de John Lennon.

La fatídica noche del 08 de diciembre de 1980, Chapman disparaba a Lennon en la puerta de su casa. El asesino portaba un ejemplar de El guardián entre el centeno en el que había anotado «Esta es mi declaración» y que había firmado como «Holden Caulfield».

Por ese motivo pensaba, erróneamente, que se trataba de una novela en la que un desequilibrado perpetraba crímenes excusándose en el maltrato recibido por parte de la sociedad; cuando, en realidad, en la novela no se mata ni a una mosca. La única muerte que “presenciamos” es la de un chico que acaba suicidándose, y ocurre en un pasaje tan duro como contado con absoluta apatía.

Por tanto, quienes dicen haberse inspirado en este libro para perpetrar sus crímenes, lo han usado como excusa y justificación. Se han escudado en algo así como «me siento como Caulfield, la sociedad no me comprende, me maltrata y ha hecho de mí el monstruo que soy. La culpa es vuestra».

El mismo Chapman ha declarado en varias ocasiones que haber asesinado a Lennon no fue más que la continuación lógica y el final redondo que necesitaba la obra de Salinger. De ahí que la película sobre este monstruoso personaje recibiera el título de Chapter 27 (la obra de Salinger cuenta con 26 capítulos). Y, sí, la he visto. Y, no, no os la recomiendo por dos razones: porque lo pasé fatal y me resultó intensamente dolorosa, y porque me niego a darle a este monstruo más protagonismo.

❓ ¿Qué opino?

A mi parecer, esta es una novela con una fama exagerada. Es, sin duda, un imprescindible de la literatura universal, sobre todo por la forma en que está escrita (narrar en primera persona me parece de lo más difícil). Pero creo que las circunstancias de la época en que vio la luz, los intentos de censura que ha sufrido, los mitos y leyendas que la persiguen (con la CIA de por medio), y el bombo que se le ha dado desde el morbo de los asesinatos han brindado a este libro un éxito que de otro modo no hubiera sido tal.

En definitiva, diré que posiblemente esta novela sí merezca parte de la fama que tiene, puesto que Salinger, en boca de Holden, se adentra en la mente humana y destripa las relaciones sociales de un modo crudo pero simple que engancha al lector hasta el final.

Por ello, no me queda más remedio que recomendaros muchísimo la lectura de El guardián entre el centeno porque esta novela tiene tantas lecturas como lectores tiene. Nadie os lo contará bien porque es imposible meterse en vuestras cabezas como lo hará Holden Caulfield.

Nota: ⭐⭐⭐⭐

Disfrútalo y cuéntame en comentarios qué te ha parecido.

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