Lo que quieres oír

Hace treinta y tres meses que me convertí en madre con todas las letras, y cuarenta y dos meses que mi cuerpo, en toda su sabiduría, es mucha más madre de lo que yo seré jamás. En este tiempo he conocido física o virtualmente a muchas madres, porque si algo tiene la maternidad es que,…

Crianza respetuosa: luces y sombras

Si hay algo que tengo claro (tenemos) es que nuestra pequeña manzana será hija única (por lo menos biológicamente hablando). Ya se sabe que a medida que la vida nos va pasando por encima podemos modificar nuestras impresiones y necesidades pero, hoy por hoy, nuestro sentir es éste y es inamovible. Lo sé, y así…

El problema lo tienes tú

Hoy no vengo a hacer una de esas disertaciones que me salen a menudo aunque mi intención no sea la de extenderme (lo siento, no tengo el don de la síntesis y todo me parece importante), simplemente, vengo a lanzar una pequeña reflexión y es que, queridos/as, como en otras tantas circunstancias de la vida,…

El instinto es progreso

El mercado está lleno de infinidad de cacharros para “facilitarnos” la vida cuando tenemos hijos. La mayoría de ellos están pensados para sustituir nuestro contacto, nuestra interacción intelectual e, incluso, nuestra presencia, que –dejadme que lo diga- son insustituibles. El mercado está lleno de cunas y hamaquitas que se mecen solas, cacharros con música para…

Felices dos años y ¡gracias!

Que el año que viene tengo que organizarme mejor con el blog, especialmente en época vacacional y sobre todo en Navidades, es una verdad como un templo y uno de mis grandes propósitos de Año Nuevo. Otra gran verdad es que llevo dándole vueltas a la actualización del blog desde hace ya casi dos semanas,…

Puerperio: o te mata o te hace más fuerte

A raíz de mi último post, que ha tenido una repercusión y ha generado tantas emociones que se me ha escapado de las manos (un texto tuyo que se comparte una y otra vez es algo así como un hijo que empieza a volar solo), he reparado en que son muchísimas las mujeres que se…

Yo te prometo

Hoy quiero hablarte directamente a ti, a mi hija, al amor de mi vida. Quiero prometerte algo que intentaré cumplir a rajatabla, sin peros, sin condiciones; porque sí, porque te amo. No sé si algún día seré abuela porque no sé si algún día serás madre, si podrás o si querrás serlo. Pero si decides…