10 momentos que merecen un Ommm

Cuando luces barriga de embarazada todo son mimos y buenas palabras. A veces resulta incluso empalagoso y molesto que la gente te trate como una barriga llena de vida más que como a un individuo, más o menos, pensante. Pero, queridas, un maravilloso día, posiblemente el día más maravilloso de vuestras vidas, esa barriga se vacía y llega al mundo un ser extraordinario que, si bien es objetivo de mucho amor, se convierte a menudo en objeto de discordia.

10 momentos que necesitan un Ommm

1.- “¿Otra vez en brazos? No te lo vas a poder despegar”

Traduzco: “Suéltalo tú (que eres la única persona con la que NECESITA estar en contacto permanente tu hijo recién nacido) para que pueda cogerlo yo”.

2.- “¿Otra vez le vas a dar teta? Ese niño se queda con hambre, deberías darle una ayudita”

Ésta a mí me la dijeron dándole una vuelta de tuerca, supongo que me conocían lo suficiente para saber que si no cuidaban un poco las palabras me iba a estallar la cabeza. De todas formas, me hirió tan profundamente que la herida sigue abierta y difícilmente cerrará. Es tan fácil hablar al pedo sin saber y cargarse una lactancia que funciona.

3.- “No puedes tenerlo todo el día enganchado. Tienes que descansar”

Traduzco: ver traducción número uno.

Éstas se dicen con buena intención y normalmente te las dicen personas que te quieren de verdad y se preocupan por ti, pero no por ello son menos molestas. Si no tienes la necesidad de “descansar” de tu bebé es porque lo necesitas tanto tú a él como él a ti. Basta de paternalismos y de tratarnos como a criaturas que no sabemos lo que nos conviene: cuando esté realmente cansada, delegaré.

4.- “Si lo tienes todo el día enganchado, ¿el padre qué hace? Pobre, se queda al margen”

Ésta puede venir acompañada de: “Déjale que le dé un biberón aunque sea con tu leche” (¡gracias por el detalle!).

El padre de una criatura amamantada participa tanto, o más, como el de una criatura criada con biberón. Sin un padre entregado es muy difícil llevar adelante una lactancia exitosa: protegen de miradas ajenas y/o malintencionadas, aplacan comentarios hirientes, atajan palabras fuera de lugar, empoderan a la madre ante CUALQUIERA, saben que cuidan de su hijo cuánto más cuidan de su pareja… además, pueden llevar a cabo muchas otras tareas con un bebé que no sea alimentarlo: a los bebés hay que cambiarles el pañal ocho mil veces al día, hay que bañarlos, hay que hacerles masajitos en la barriga, hay que pasearlos en brazos durante horas…  y, a veces, hasta permiten que no sea su madre quien lo haga. Si un padre se siente desplazado porque su hijo toma pecho, el problema lo tiene él… y gordo.

Y NO, dar un biberón con tu leche no es un acto de amor hacia tu pareja ni es ninguna solución sino que puede crear un problema donde no lo hay. Si tú no puedes estar disponible, lo mejor es darle tu leche, por supuesto, pero si otra persona tiene que alimentar a tu bebé, puede hacerlo con una cucharilla o con un vasito y te ahorrarás un destete temprano o malas posturas adquiridas por el uso del biberón (lo mismo vale si le vas a dar fórmula en tu ausencia).

5.- “Si no os despegáis un poco ahora, cuando empiece la guardería lo vais a pasar muy mal”

Traduzco: ver, de nuevo, traducción número uno.

No me voy a extender, así que me limito a decir esto: hagas lo que hagas, tenga la edad que tenga, cuando empiece la guardería lo vais a pasar muy mal; ¿para qué pasarlo mal dos veces?

6.- “Déjamelo y así podéis descansar/ir al cine/dormir/pasear/desconectar (¿!)/etcétera”

Ésta no tendría demasiada miga si se tratara de un niño de tres, cuatro, cinco o más años. En definitiva, no tendría mucha discusión si se tratara de un niño que puede tomar una decisión calibrando, dentro de sus posibilidades, sus consecuencias (<<me voy a quedar en casa de Menganita mientras mis padres se van y no podré volver con ellos cuando yo quiera sino cuando ellos terminen/decidan>>, <<hoy dormiré en casa de Fulanito y tendré que estar aquí hasta mañana a las X horas, no vale cambiar de idea antes de acostarme o a media noche>>).

Lo que pasa es que esta frase también puede atenerse a la traducción número uno y muchas veces se dice refiriéndose a bebés recién nacidos o a bebés que todavía no se comunican plenamente. Es decir, que se dice sin tener en cuenta las necesidades de los niños y pensando sólo en los adultos… y casi nunca esos adultos en los que se piensa son los padres.

Yo entiendo que los adultos, padres y demás, tienen necesidades pero éstas nunca deberían pasar por encima de las necesidades de los niños. Sé que hay madres que necesitan desconectar (¿!) y para quienes estas proposiciones son como agua de mayo, pero también hay madres que no sienten la necesidad de descansar de sus bebés sino de descansar CON sus bebés y es algo totalmente natural y lícito.

7.- “¿Lo dormís en brazos? (bebé de tres meses) –mirada de desaprobación- Ya veréis dentro de un tiempo”

El “ya te lo digo yo” o el “ya me lo dirás” son TAN pedantes, TAN atrevidos, TAN sobrantes, TAN de mal gusto, TAN irrespetuosos, TAN ignorantes… mejor lo dejo aquí.

Pero vaya, que si te digo que con dos años se duerme cada día plácidamente en la teta (en la siesta y en la noche), ¿qué haces? ¿me mandas a los servicios sociales por conductas perjudiciales? Puedes quedarte tranquilo/a, mi hija sabe dormirse perfectamente sola y, de hecho, cuando dormía siesta en la guardería no creo que la maestra le diera la teta; pero entre dormirse irritada y por agotamiento a dormirse plácidamente con su teta pues, nada, que no hay discusión. ¡Ah! y, de nuevo,… es cosa nuestra.

Por cierto, los mismos que sueltan estas perlas son los que pierden el culo norte y hacen el ridículo a partes iguales, intentando dormir a tu bebé, mece que te mece, cada vez que les cae en las manos. No sé qué quieren demostrar pero es patético y muy irritante.

8.- “¿Se ha dormido? Déjalo en la cama/el sofá/el cuco/la cuna/el moisés/la silla/etcétera”

Vamos a ver cómo lo digo de una forma que no suene demasiado directa: ¡hay madres/padres a los que no nos molesta tener a nuestros hijos en brazos!¡hay madres/padres a los que nos gusta y sentimos placer al tener a nuestros hijos en brazos!¡dejad de decirnos qué hacer y por qué hacerlo!¡dejadnos ser!¡dejadnos sentir!

Y otro apunte, hay niños a los que les gusta tanto estar en brazos de sus padres que cuando los dejas en brazos ajenos o los recuestas en cualquier lugar, simplemente, se despiertan sobresaltados. Hay madres/padres que preferimos poner todo de nuestra parte por asegurar un sueño reparador y tranquilo a nuestros hijos por más que ello, a veces, choque con nuestras propias urgencias (lo dice una con una vejiga tan elástica que ya no conoce su límite) y no por ello somos mejores madres/padres pero, por favor, tampoco somos peores o les estamos perjudicando.

9.- “Si no le dais papillas con carne no estáis cubriendo sus necesidades nutricionales”

Respiro, respiro, respiro, ommm…

Mucho antes de convertirme en madre, ya tenía claro que eso de las plastas multi-alimento no iba conmigo. De hecho, mucho antes de saber que existía algo llamado Baby Led Weaning (alimentación complementaria libre de papillas de toda la vida) ya comentaba que el día en que tuviera un hijo prefería verle embadurnado de plátano que embucharle como a un pavo. Y, de hecho, así lo hice y ahora todo son elogios de <<lo bien que come esta nena>>, aunque, evidentemente, no es gracias a nosotros (ni creo que lo sea aunque algo bien habremos hecho) sino algo así como a pesar de nosotros. En fin, cosas que pasan.

Esta frase nos la dijeron cuando la niña tenía siete meses y medio. Teniendo en cuenta que la lactancia es exclusiva hasta los seis meses, que –según las pautas de alimentación de los pediatras, totalmente obsoletas y que nunca seguimos- antes de introducir la carne hay que ir introduciendo “de uno en uno y con un intervalo de unos días entre cada alimento nuevo” frutas, verduras y cereales… hombre, encender la voz de alarma a los siete meses y medio me parece un poco muy precipitado, básicamente porque ni aunque hubiéramos querido no nos habría dado tiempo a introducir tanta cosa. Teniendo en cuenta que la leche es el alimento principal hasta el año y que el resto de alimentos son complementarios a la leche (de ahí el nombre “alimentación complementaria”), teniendo en cuenta que mi hija era una bebé sana, feliz, fuerte y algo rolliza y teniendo en cuenta que mi hija ya había probado la carne picada y la pechuga, pues es natural que nos molestara un “pelín” el comentario por estar absolutamente fuera de lugar y absolutamente falto de información. Pero claro, el problema se resumió en <<es que como nunca la veo comer y no come carne>>… acabáramos, ¿por qué será que todo se termina resumiendo en el YO del adulto?

Es cierto que mi hija tardó un tiempo en “comer” en presencia de la familia extensa –que no en público-, pero también os digo que si vais a prescindir de papillas, no sólo es recomendable retrasar el momento sino que además me parece necesario. Los niños que comen trozos necesitan mucha tranquilidad en la mesa y es un peligro ENORME que todos les estén diciendo cosas o haciéndoles reír. Y claro, después pasa lo que pasa y <<la culpa es vuestra, si le dierais papillas esto no pasaría>>.

Ah, por cierto, mi hija no mostró verdadero interés por la comida (y por comérsela) hasta los nueve meses y medio o diez meses aproximadamente, y no empezó a comer raciones “razonables” hasta pasado el año. Si a los siete meses ya me saltaron con esto, imaginad que no me habrían dicho a los diez meses. Después se extrañan de que intentes preservar al máximo cada nuevo logro hasta tenerlo controlado, pero no queda otra cuando todo lo que haces, lo haces mal.

10.- “¿Aún le das teta? Pero, ¿todavía tienes leche? ¿Cuándo se la vas a quitar?”

Bien, antes de responder a esta intromisión, necesitaría una sesión completa de meditación pero como soy incapaz de dejar la mente en blanco y todas esas cosas que me da tanto gusto ver en los demás y me da tanta pereza intentar hacer, voy a responder a bocajarro y un poco hasta las narices.

Sí, AÚN le doy teta. ¿Quieres?

Sí, TODAVÍA tengo leche. ¿No ves como le cae por la comisura? Ella dice que las tetas son chocolate. ¿Quieres? Aunque no saliera leche, la teta es mucho más que alimento así que ¡schhht!

NO se la voy a quitar. Salvo causa de fuerza mayor -como por ejemplo mi muerte- no tengo intención alguna de quitarle nada a mi hija. Confío en ella y en sus necesidades y sé que dejará la teta cuando ya no la necesite. Mientras para mi hija y para mí, -que somos las partes implicadas en la lactancia- sea un acto placentero y un punto de reencuentro único, seguiremos adelante.

 ***

Mucho me temo que podría seguir con diez momentos más (o veinte, o treinta, o cuarenta) pero me extendería demasiado, y eso que no he mentado el colecho ni el porteo (:P). ¿Os habéis visto reflejadas/os en alguno de los diez momentazos? ¿Tenéis alguna perlita de este estilo que tengáis atravesada y queráis sacar? ¡Contádnosla!

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6 pensamientos sobre “10 momentos que merecen un Ommm”

  1. Hola Laura..tengo unas cuantas, pero te voy a contar la última que la tengo clavadita: una modista me está haciendo un vestido, le pedí que fuera dos piezas para poder dar el pecho. Su primer comentario fue que se lo dejara de dar (peeeeeeerdooooooona????). Total que cuando ya tenía el vestido medio listo, fui a probármelo y, evidentemente, se pasó por donde le apeteció que necesitara dos piezas y al recordárselo me dijo: pués te vas al baño y le das allí el pecho.. Y me vino a la cabeza la campaña que tanto me impactó donde aparecían madres dando el pecho en baños cochambrosos.. En fin. Me he mordido la lengua pero creo que no soportaré una tercera perla de esta señora.
    En fin.. Y digo yo: qué le importará a esa señora? Aunque creo que los comentarios eran para ahorrarse parte de su faena, nada más. Lástima que, para mi, ya no tenga valor lo que me diga..
    Un placer leerte, como siempre!
    Gloria

  2. Pues yo creo q eres tu la principal seguidora de la traducción número uno.
    Me parece muy bien q hagas lo q quieras, pero es por egoísmo, la razón es que quieres estar con tu hijo.
    No piensas en el niño, piensas en ti.
    Es necesario q aprenda a dormir sólo, por él. Pero si piensas en ti no, claro.
    Es necesario q sepa q no en todo momento va a tener unos brazos, a veces si y otras no. Peo si piensas en ti, no.
    Estoy de acuerdo en la parte del padre, hay muchas maneras de colaborar.
    Pero deja de pensar tanto en ti, en las ganas q tienes de estar con tu bebé, y piensa en criarlo para el mundo en q vivimos.

    1. Hola Marta,

      Gracias por tu comentario.
      Hay algo que me sigue llamando la atención de las personas que piensan distinto o que no están de acuerdo conmigo y es esa violencia dialéctica que utilizan. Y sí, llamar a alguien egoísta es, bajo mi punto de vista, violencia dialéctica.

      Puedes estar segura de que si hay algo que hago, sin condiciones, desde el primer momento en que supe que estaba embarazada, es pensar en mi hija y actuar en consecuencia -aunque a veces ello suponga pasar por encima de mis necesidades o apetencias.

      Es fantástico que no estés de acuerdo conmigo porque yo tampoco lo estoy contigo y no pasa nada ni me voy a poner a darte mis argumentos porque para eso tengo el blog. Sin embargo, sí te diré que si con «criarlo para el mundo en que vivimos» te refieres a «prepararla» para un entorno hostil y competitivo en el que sólo sea un número o una pieza más del engranaje, me niego en rotundo. Si uno quiere un mundo mejor y más humano, debe empezar por uno mismo y sus hijos: el mundo es distinto para cada persona porque cada persona tiene su propia perspectiva que la hace única.

      Un abrazo

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