Adiós, mi querida… amenorrea

No es mi intención ponerme escatológica ni mucho menos, pero ya que en el blog intento tratar todos los temas posibles relacionados con esto de convertirse en Madre, no puedo obviar los procesos naturales por los que pasa mi cuerpo y que están estrechamente relacionados con el embarazo y más concretamente con la lactancia. En este caso: la amenorrea lactacional.

Muchas, especialmente las que lactáis en exclusiva hasta la introducción de los sólidos y las que lactáis más allá de los seis meses y/o el año (no me gusta usar el término prolongada), ya sabéis de lo que hablo, pero para aquellas/os a quienes eso de amenorrea lactacional os suene a chino os explicaré muy por encima en qué consiste:

El término amenorrea significa <<alteración de la función menstrual – RAE>>. Así que, sin necesidad de echarle demasiada imaginación, ya os habréis percatado de que os hablo de la alteración de la función menstrual durante y/o a causa de la lactancia. En mi caso, su ausencia total.

Y en esas estábamos, disfrutando de la maravillosa y feliz ausencia de la regla desde hace ya dos años y medio, hasta que la burbuja estalló… concretamente, ayer. Sí queridos/as amigos/as, desde aquel 19 de abril de 2012 en que vi por última vez la menstruación antes de saber que estábamos embarazados, no había vuelto a ver a mi compañera mensual. Y como además, sabía que no se trataba de ninguna anomalía preocupante y que era lo más normal del mundo mundial, podéis imaginar con que alegría y sensación de privilegio he vivido durante todo este tiempo (utilizando métodos anticonceptivos, eh, que la ausencia de sangrado no significa que no se pueda concebir).

Sin embargo, desde ayer estoy un poco de luto porque al ver la espectacular entrada en escena de mi querida amiga la Comunista ( 😉 ) se murió mi despreocupación por no llevar siempre una compresa/tampón en el bolso y afloró de nuevo mi calendario menstrual mental. Afortunadamente, tengo que decir que yo era de las que la regla les hace sentir como si les estuvieran retorciendo los ovarios con unos alicates y en su reaparición después de dos años y medio de ausencia no tuve ni un dolor. Por cierto, me estoy informando sobre la copa menstrual, ya que estoy volcada en la crianza respetuosa, qué menos que buscar soluciones más respetuosas también para relacionarme conmigo misma.

Pero no todo van a ser penas. La verdad es que llevo unos meses sintiendo que menstruo sin menstruar. Parece raro, ¿eh?, pero no lo es. A todas (unas nos damos más cuenta y otras menos), unos días antes del fatídico día R, nos cambia un poco el cuerpo (en mi caso también el humor) lo que nos anuncia la llegada del tsunami. Yo me hincho como un balón, mi cara se llena de granitos, mi piel se vuelve ultrasensible y depilarme resulta una misión imposible, no tanto porque me duela más o menos, sino porque los pelos se rebelan contra el sistema y me hacen unas acampadas en los folículos que me río yo del 15M en Sol.

La cuestión, es que desde hace unos meses, me hincho como un balón y mi vello se vuelve un poco más cabrón rebelde una vez al mes pero sin el desahogo que produce el post-menstruación. Así que os podéis imaginar que ando últimamente con el cuerpo un poco raro, por lo que en parte se agradece la entrada triunfal de la Roja con la esperanza de que su retirada sea tan triunfal como su regreso, o más.

Por otro lado, no os voy a negar que desde que me convertí en madre, ando más conectada con mi esencia femenina, con mi parte más hembra, mamífera, animal, loba. Es por ello que no puedo más que celebrar el regreso de mi menstruación por todo lo que ella significa para la Mujer: la VIDA en mayúsculas. Soy una mujer fecunda, capaz de reproducirse, de crear y dar vida. Soy naturaleza en estado puro y eso sólo admite celebraciones.

La culpa fue del chachachá… ¿café?

Si este post cae en manos de algún experto (¡qué gran honor, bienvenido!) puede que lo que voy a contar le provoque una risa tremenda y empiece a compartirlo entre sus colegas para chotarse de mí (la cuestión es que el post rule, así que… a mí plin), pero como se trata de una coincidencia que me parece curiosa, no quiero descartar que tenga algo que ver con El Regreso y os lo voy a contar.

Resulta que desde el mismo momento en que me quedé embarazada, incluso antes de saber que lo estaba, dejó de apetecerme tomar café. No tendría mucha importancia si no fuera porque yo era de tomar mucho café aunque ya lo había reducido bastante después de mi paso por NaturHouse unos años antes. Pero vaya, que mi café de cada mañana no me lo quitaba nadie, así que me llamó la atención la inapetencia cafeínica que me causó el embarazo.

Esa inapetencia se mantuvo durante todo el embarazo y después del parto, de hecho hasta hace poquísimo tiempo no quería ni oler el café (es un modo de hablar porque el aroma a café nunca ha dejado de atraerme). Pero desde hace un par de semanas, me he estado tomando algún que otro café a media tarde cuando me siento a escribir y, ¡oilá! coincide con la reaparición de la regla.

Y entonces me pregunto, ¿puede tener algo que ver?¿habrá desencadenado el excitante del café la precipitación del regreso de mi menstruación?¿estoy paranoica perdida y me obsesiono siempre con encontrar una respuesta lógica y razonada de todas las cosas?¿puede ser al contrario y que sea la vuelta de la regla lo que ha hecho que mi cuerpo necesite un poco más de energía que sabe que puede encontrar en el café?¿por qué siempre tengo que atar cabos hasta cuando son de cuerdas diferentes?¿a los peces les entra agua en los ojos? 😛

 

Sea como fuere, chicas/os, os invito a levantar vuestra copa virtual y a que me acompañéis en un brindis por la naturaleza, la feminidad y la vida.

¡Salud!

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12 pensamientos sobre “Adiós, mi querida… amenorrea”

  1. Me gusta leer lo que escribes eres tan natural como la vida misma, siempre se me escapa una sonrisa. Me ocurre igual que a ti, soy de las que piensa que todo ocurre por algo y empiezo a buscar. Me refiero a tu pregunta sobre el café que te haces en tu artículo «Adiós mi querida amenorrea» ….. Según la alimentación a través de los cinco sabores (salado,amargo,acido,dulce y picante )cada órgano está regido por un sabor y el corazón y la sangre están relacionados con el amargo (y el café tiene es de sabor amargo)

    1. Gracias Trinidad, siempre gusta que a una le digan cosas bonitas 🙂

      No tenía ni idea de los que cuentas sobre los sabores, ¡qué curioso! Ahora todavía me intriga más saber si tendrá alguna relación o no.

      Un abrazo 🙂

  2. Que maja, yo todavía estoy amenorreica perdida, así q no te puedo decir mas que es un gustazo estar así jejejeje. Pero como tu dices,la loba q llevo dentro tendrá que salir de un momento a otro! Me gustan tus posts!

    1. Muchas gracias Carol, ¡me gusta que te gusten!

      Disfruta de la «libertad» y la tranquilidad que supone vivir sin Ella 😛

      Un abrazo 🙂

  3. También me siento bastante identificada contigo. Tras dos años y medio de anenorrea, siento a veces que este es el mes, el definitivo, el que me baja (así llevó los 18 meses que tiene mi bebé, je je), los granos sobre todo es lo que me hace recordar ese período.
    Me pasa algo parecido como a ti con el café, en mi caso con el tabaco. Lo aborreci estando embarazada su olor no me disgusta, lo he probado alguna vez en este tiempo y es como si estuviera lamiendo un cenicero, no me gusta nada aunque espero no volver a caer.

    1. Hola Bibiana,

      Qué bien que te pase lo mismo con el tabaco… ojalá no vuelvas a fumar, después de tanto tiempo sería una pena enorme.

      Un abrazo 🙂

    1. jejeje Moon, lo tuyo fue un visto y no visto. Lo necesaria que es… ¡y lo bien que se vive sin ella!

      Enhorabuena por tu embarazo, de nuevo.

      Un abrazo 🙂

  4. Que suerte dos años sin regla. Yo sigo lactando a mi peque de casi tres años y a los 13 meses de nacer me bajo. En cambio con el primero hasta que no deje de darle el pecho nada. Eso paso a los 9 meses.

    1. Hola Maria Jesus,

      13 meses está muy bien. A raíz de este post he leído casos de chicas que a los pocos meses, incluso a los pocos días, ya volvían a menstruar regularmente. Hay que ver lo fértiles que son algunas jejeje

      Un abrazo 🙂

  5. Yo estuve 30 meses sin regla, también note varios meses antes como si me fuera a bajar, hasta q un día paso de verdad. El caso es q cuando empecé a notar cambios también comencé a tomar café tofos los días, cosa q ante era esporadicamente, yo lo relacione conlo segundo q dices, primero la regla y luego el cafe. Lo q también paso cuando me vino es q mi hija se tiro los dos días anteriores q cada vez q quería teta la soltaba y me decía q no le gustaba y q le daba asco, no se si a alguna le habrá pasado pero tengo la duda de q hubiera algun cambio en el sabor de la leche

    1. Hola Maria,

      Qué curioso lo del café, al final tendré que creer en que hay alguna relación 😛

      En mi caso, mi hija no rechazó el pecho pero si es cierto que desde un par de días antes de tener la regla hasta que «se me va» vivimos unos días agitados. No me resulta molesto amamantarla pero se me antoja más pesado y siento que eso hace que incluso esté más demandante (vaya, un pez que se muerde la cola). Es lo que llaman «agitación del amamantamiento» y, afortunadamente, es pasajero.

      Un abrazo 🙂

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