¡No al colecho! se malacostumbran… los padres (I)

Que nadie se asuste, no me he vuelto loca de la noche a la mañana. El título de esta entrada es, por supuesto, un juego de palabras con mucha intención.

Desde que nuestra bebé llegó a nuestras vidas, más concretamente desde la primera noche en el hospital, ha dormido con nosotros. Sí, en la misma cama. La cunita del hospital la tocó más bien poco o nada; quizá lo suficiente para hacerle la foto de rigor y para hacerle la prueba del oído que, todo sea dicho, tuvimos que repetir y pienso que lo podríamos haber evitado haciéndosela en los brazos de mamá bien tranquilita. Pero el respeto al neonato (o la ausencia de él), el puerperio y las pruebas invasivas innecesarias son harina de otro costal o tema de otro post y hoy, de lo que quiero hablaros es del colecho, de sus beneficios y de mi experiencia.

Mi experiencia

Una tiene la sensación de que cuando comenta (no como queja sino como descripción de una situación) que su bebé no la ha dejado dormir nada, la gente entiende que has dormido mal o poco o ambas cosas. Sin embargo, en mi caso y durante por lo menos las dos/tres primeras semanas de vida de mi bebé, era una realidad completa. No era una exageración, no era un eufemismo, no era una sensación mía… era una realidad como un templo. Sería incapaz de contabilizar la cantidad de noches en blanco que he pasado desde que nació mi pequeña y sería incapaz de calcular cuánto tiempo hubiera tardado en morirme si no hubiéramos compartido cama. Sólo pensar que además de no poder dormir tampoco hubiera podido descansar en mi cama y hubiera tenido que estar cada diez minutos (que es lo que le duraba el sueño entre despertares a mi hija muchas noches hasta más allá de los quince meses) para arriba y para abajo, ya me da ganas de llorar. También tengo la impresión de que cuando digo que duermo con mi bebé, la gente entiende que duermo con ella a veces, de vez en cuando, a ratitos; creo que piensan que mi hija duerme en una cuna y cuando se cansa la metemos en nuestra cama y nada más lejos de la realidad: hoy por hoy, su cama es, full time, la nuestra.

Antes de que nuestra pequeña naciera, no nos hacía ninguna gracia eso de dormir los tres en la misma cama. No por nada en especial, sino porque nos daba un poco de impresión pensar en poder golpear al bebé y hacerle daño sin querer (no sabéis la de codazos y puñetazos que nos hemos dado entre nosotros durante los nueve años anteriores a nuestra paternidad). La verdad, es que tampoco teníamos demasiada información sobre colecho, así que no nos lo planteamos como una opción de  crianza en un primer momento.

La primera noche que pasamos los tres en familia, nuestra pequeñaja ya nos dejó bien claro dónde quería estar y dónde iba a dormir. Así que, tampoco nos planteamos lo contrario. Desde el primer momento hemos actuado en consecuencia con lo que sentimos y hemos dejado que todo ocurra de un modo natural, así que, si nuestra hija quería dormir con nosotros, adelante.

Al principio, entendíamos el colecho como parte importante de nuestro descanso (papá también ha pasado muchas noches en blanco) y, sobre todo, como parte importante del buen funcionamiento de nuestra lactancia (para mí, salvaguardar la lactancia materna exclusiva, era condición sine qua non para una crianza satisfactoria y una maternidad consciente y completa). Sin embargo, con el tiempo, el colecho engancha… ¡mucho!

Las noches fueron mejorando y dormir juntos se nos fue antojando cada vez más placentero. ¡Ojo! Cuando digo que las noches mejoraron me refiero a que pasamos de tener despertares cada diez minutos durante toda la noche (no exagero ni un poquito) a tener tres o cuatro despertares por noche (en la mejor de ellas) a los veinte meses, que es en el punto en que nos encontramos ahora. Puntualizo porque cuando alguien me pregunta <<¿qué tal las noches?>> y respondo <<mucho mejor>>, hay quien puede pensar que dormimos a pierna suelta con la baba cayéndonos a borbotones por las comisuras y no. Yo creo que hace tanto tiempo que no duermo así, que el día que me ocurra (que espero que vuelva a ocurrir) me despertaré sobresaltada pensando que he muerto y estoy en otra dimensión.

Pero sí, si me preguntáis si me gusta colechar con mi chico y mi bebé, responderé con un rotundo SÍ. Si me preguntáis si lo recomiendo, responderé con un rotundo SÍ. Si me preguntáis si es beneficioso para el bebé y para reforzar la relación con sus padres, responderé con un rotundo SÍ. Si me preguntáis si es clave para una lactancia exitosa, responderé con un rotundo SÍ. Si me preguntáis si creo que el colecho tiene algún inconveniente, responderé con un rotundísimo NO.

Ahora, veinte meses después del día más importante de nuestras vidas, hemos decidido desmontar la cuna el cambiador de la habitación que ocupará nuestra bebé (cuando ella decida) y prepararle una cama para que se eche las siestas, si quiere. Vamos a poner una cama de un metro cinco (a ras de suelo) por tres razones: que se duerme con su tetita y por tanto tenemos que caber las dos, que si Mamá ha pasado mala noche o simplemente le apetece una siesta, de ahí no la mueve nadie y que después de dormir en una cama de metro cincuenta me parecía una estupidez incomodidad pretender que duerma en una cama pequeña. Además, intentaremos “montessorizar” un poco la habitación aunque no pretendemos (ni deseamos) que se quede jugando solita en ella. Tenemos una casa pequeña y si nosotros hacemos vida en el salón sería absurdo y aburrido que nuestra hija hiciera vida en la habitación.

Y ¿por qué os cuento todo esto? Pues porque así como (supongo) que hay madres que están deseando que sus retoños duerman solitos en sus camas, esta Mamá Canguro que ha pasado tantas noches en vela; que ha pasado tantas noches horribilis; que ha tenido que dormir tantas y tantas noches sentada con su bebé apoyado en vertical en el pecho; que ha pasado (y pasa) tantas noches enteras con la columna en rompan filas con un bebé pegado al pezón; que ha pasado (y pasa) tantas noches con un bebé de doce quilos durmiendo sobre su barriga y/o su pecho; que ha pasado y pasa tantas noches durmiendo mal fatal como el culo pésimo… esta Mamá vive con el pánico y la pena de saber que cada vez está más cerca el día en que mi pequeña me diga que quiere dormir en su cama. Pero tengo un secreto que me tranquiliza y me llena de amor y buena energía, y es que sé que mi hija ha aprendido durante todo este tiempo que puede dormir con sus padres siempre que lo desee porque no sólo no hay nada malo en ello, sino que nos encanta; que si tiene miedo encontrará calma entre nosotros; que si tiene frío sudaremos juntos; que si tiene mimitis (que no mamitis, no creo en ese término tan despectivo) en nuestra cama encontrará todos los besos y los abrazos que necesite y más; y, por supuesto, que si quiere teta ahí la tendrá, a demanda, como siempre.

El día que se “descame”, que espero que tarde mucho, ya os lo contaré. Pero, sin duda, será como todo lo que ha tenido y tiene que ver con su aprendizaje y crecimiento: a demanda, con nuestro acompañamiento, con nuestro respeto a sus necesidades, cuando esté preparada y cuando ella decida que es el momento; sin prisas, sin presiones y, sobre todo, sin la maldita frase “ya tendría que…” (no sabéis cómo aborrezco esa frase).

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33 pensamientos sobre “¡No al colecho! se malacostumbran… los padres (I)”

  1. Ánimo con esas noches joteras, espero que pronto podáis dormir los tres a pierna suelta y baba colgante, jeje. Qué buena imagen. Yo también creo que el colecho facilita muchísimo la lactancia. Pero eso te lo enseña la práctica, yo durante el embarazo no me imaginaba que fuera así, pero sí. Empezó a dormir en una cuna pegada a nuestra cama porque simplemente no cabía entre nosotros pero al final, había noches que dormía en medio, conmigo en la cama a solas o como se pudiera. Lo primordial es dormir, ¿a quién se lo digo, verdad? Nadie puede negar que dormir con tu hijo no da gusto, es una satisfacción tremenda tenerlo pegado a ti para mimarlo todo el rato 🙂

    1. Totalmente Idoia. Durante un buen tiempo, Papá estuvo durmiendo en el sofá y nosotras en la cama. Yo soy quejosa de nacimiento y cada despertar es una queja (y eran muchísimos jajaja), así que «le obligué» a dormir en el sofá para asegurarme su descanso. Al fin y al cabo cuando la peque se despierta me busca a mí y por más que él intente calmarla, el 95% de las veces tengo que acabar haciéndolo yo o la cosa se alarga sin necesidad.
      Como bien dices, lo primordial es dormir, aunque sea poco y mal pero dormir!!!

      Un abrazo

  2. Me ha encantado tu post tanto de la lactancia como el de colecho!!! En mi caso mi hijo me lo ha puesto muy muy facil, la lactancia fue algo dolorosa al principio, pero rectifique el enganche y al acabar la toma me ponia un poquito de mi propia leche y sin problema. Hoy, casi ya 7 meses despues, seguimos con LM e incorporando con blw algunos alimentos, no sin los tipicos comentarios y miradas inquisidoras en especial la de familiares cercanos (suegra/o)….pero mi nene esta feliz, se rie, y esta en tamaño y peso correcto….asi que pienso q tampoco lo estaré haciendo tan mal!!!!y yo sigo mi instinto. Ahora mismo, con mi enano dormido encima de mi, no imagino ni un lugar ni una situación mejor. Jamás tuve tan claro q la LM y el colecho fueran tan beneficioso para papa, mama y bebe, una cosa es la teoria q por muy dulce q te lo imagines, todavia lo es mas cuando tu hijo q ha pasado todo la noche «encaramado» (literalmente) a tu teti, abre un ojito, te ve y te sonrie….esa sensación no la explican ni en las clases de preparacion al parto, ni en ningun manual,…es amor puro.

    1. ¡Hola Inma!

      Creo que no conozco ningún caso de lactancia plácida desde el primer momento. Vaya, que todas las lactancias que conozco pasamos por dificultades iniciales.

      Tienes toda la razón, no hay nada mejor que tener a tu bebé bien cerquita y esa mirada al despertar… ¡indescriptible!

      Un abrazo

  3. Es una verdad como un templo: te acostumbras a dormir con tu hjo !!!

    Yo estoy practicando el colecho con mi segunda hija (aunque no lo tenía previsto) y estoy segura de que lo disfrutaría más si no fuera por el miedo que tengo a ponerme encima y sobretodo a que se me caiga de la cama: si ella duerme y yo tengo que levantarme no me atrevo a dejarla: mi cama es de 50cm de alto (como la mayoría) y ella se mueve mucho….¿Qué hago?

    1. Hola Anna,

      Se me ha adelantado Marta pero tiene toda la razón. Yo no suelo dejarla sola en la cama (sólo lo justo para levantarme a hacer pis) porque tiene el sueño hiperligero y se despierta continuamente. De todos modos, como por la noche va de un lado a otro (de teta en teta), pusimos una barrera de mi lado y del otro lado Papá bloqueaba el paso (en su ausencia poníamos una almohada grande). Hasta que un día, Papá no estaba y la bicho se mueve tanto que pasó por encima de la almohada y aterrizó en el suelo. Así que ahora tenemos dos barreras y listo.

      No te negaré que cuesta un poco acostumbrarse, pero a todo se hace una 🙂

      Un abrazo

    1. Hola Maria Carmen,

      ¡Qué lujo que con cuatro años aún quiera dormir contigo! Disfruta esos momentos que se terminan aunque a uno le parezca muy lejano el fin.

      Un abrazo

  4. No hay nada que me guste más que despertarme y sentir a mi bebita durmiendo pegadita a mi…mirarla como descansa tranquila sabiéndose protegida con mami y papi. Luego abre los ojos…me mira, sonríe y muero de amor.

  5. Cuánta verdad en tus palabras. Que identificada me he sentido con tus noches mierderas (yo también digo eso de «mucho mejor» cuando tenemos 2-3 despertares solamente… y voy por el segundo mochuelo, que ahora tiene 23 meses). Si no fuera por el colecho (que con el primero no practiqué por los prejuicios y el qué dirán), me habría tirado por el balcón hace tiempo. En vez de eso, ahora descanso felizmente sin paseos ni juramentos en arameo entre despertar y despertar, disfruto de verle la carita de ángel a mi bebé cada vez que me doy media vuelta, disfruto de una lactancia mucho más relajada, se me llena el pecho de amor cuando mi hijo se despierta sobresaltado, murmura «mamá» y se pega a mí en busca de refugio… Ole tú y la gente que lo tiene tan claro desde el principio. ¡Si yo pudiera volver atrás! O mejor no, que no soportaría otros 4 años de tortura nocturna. 😀

    1. Hola Marta,

      Olé yo no… olé tú que repetiste jajaja Yo creo que si tuviera otro bebé parecido a mi peque no me daría la salud (física y mental) para criarlo según mis convicciones… o quizá la experiencia hace que te tomes todo con más calma, sobre todo al principio que todo nos parece un mundo.

      Un abrazo y enhorabuena por esas noches «mejores» 🙂

  6. No puedo entender que os guste estar recibiendo patadas,codazos,rodillazos,tirones de pelos etc,etc,aparte de pellizcos en el cuello que es la marca de mi hijo.Yo lo acuesto en su cuna pero él ya sabe «saltar» a nuestra cama,por eso no le alejo la cuna de la cama,me da miedo que salte y se rompa las narices contra el suelo,pero no dormimos bien cuando viene a la cama(que es cada noche),ni descanso yo ni mi marido.Al principio nos parecía tierno,por que con el mayor no lo hicimos,pero cuando fue creciendo ya la cosa cambió.Tiene ahora 23 meses y estoy deseando que duerma en su cuna una noche entera,sólo una,para yo poder dormir sin tener que tomarme un calmante cada mañana.

    1. Vaya Susana, qué experiencia…

      Está claro que el colecho hay que disfrutarlo, o por lo menos no sufrirlo. Si para ti es un calvario es normal que prefieras que tu hijo duerma solo, pero no puedes meternos a todas en el mismo saco 😉

      Mi hija se multidespierta muchísisimo pero no hace taekwondo nocturno, como mucho algún brazo encima de Papá y acomodarse encima de Mamá (que no te negaré que es pesado cuando llevas muchas horas con 12 kilos encima, pero A MÍ me compensa).

      Yo creo que, como en la lactancia, como en «los brazos» y en el resto de la Crianza, muchas veces depende más la cosa de nuestra tolerancia que de su comportamiento. Pero vaya, que si tan mal lo pasas… a entrenar el cambio de cama.

      ¿Habéis probado a comprarle una cama de «niño mayor»? Podéis poner el colchón en el suelo de vuestra habitación al principio, a ver qué le parece. Con 23 meses puede que la cuna le dé claustrofobia o simplemente se haya acostumbrado a dormir en una cama sin barrotes y le llame más dormir en un colchón de «grande». No sé, supongo que tendréis que buscar una solución que os vaya bien a todos.

      Un abrazo

  7. Yo también he practicado el colecho y sigo haciéndolo, aunque ahora menos. Mi hijo se ha criado con biberón, (no sé porqué se asocia el colecho a la lactancia materna), pero aún así, desde que llegó a casa nos dejó claro que no quería moisés, así que, dormía con nosotros. Con dos años le pusimos una cuna enorme, porque se mueve muchísimo, pero ni así, no le gustaba sentirse encerrado. Así que ahora, con 27 meses, tiene una cama, con su valla lateral, por si se despista, y hace lo que quiere. Normalmente se duerme en su camita y a las cinco de la mañana, más o menos, se baja de su camita y se viene a la nuestra, hasta que se despierta. Es una alegría cuando lo oyes llegar… También hay noches como la pasada, que duerme toda la noche con nosotros, y aunque se mueve muchísimo, me encanta achucharlo… Es mi bebé.
    Con mi primer hijo lo hice todo «correctamente » y con este hago lo que me pide el y lo que me pide el corazón… Ya sabéis, la experiencia es un grado!!

    1. Hola Montse,

      Es fantástico que tu peque sienta la absoluta libertad de meterse en vuestra cama cuando quiera… achúchalo mucho mucho mucho 🙂

      No es que se asocie colecho y lactancia, es que el colecho favorece y facilita el establecimiento de la lactancia materna. Las tomas nocturnas son especialmente claves para la lactancia porque, entre otras cosas, durante la noche aumenta la producción de prolactina.

      Un abrazo

  8. Te entiendo a la perfección, mi niña (de 10 años) todavía se viene a nuestra cama cuando tiene pesadillas y me encanta que se acurruque junto a mi, siempre y cuando el niño (2 años) no este encima mía. Tenemos que disfrutar de ellos, que ya se encargara la vida de separaos de nosotros. Creo que no hay nada mas placentero que despertarse por la mañana, rodeada de lo que mas quieres. Un saludo.

    1. ¡Sin duda Olga! No puede haber sensación más hermosa que la de amanecer rodeada de amor. Yo he pasado noches verdaderamente horribles que se me olvidaban de un plumazo con la primera sonrisa de la mañana.

      Un abrazo

  9. Me he sentido súper identificada! Hace 2 semanas le regalamos a mi hijo de 22 meses su habitación nueva, para que pueda ir cuando él quiera. Durante 6 noches ha querido dormir allí (hasta las 12,30 que se despertaba y pedía venir a nuestra cama). La primera noche no pegué ojo hasta que me lo traje a la cama. La segunda noche, tras acostarle, le dije a mi marido «lo que se tiene que hacer por los hijos, incluso dejarles dormir en su propia cama!». Para mi felicidad y tranquilidad las últimas dos noches se ha querido acostar directamente conmigo… jejejeje…

    1. ¡Me ha encantado tu frase! jajaja Somos madres sufridoras hasta para dejarles dormir en su cama 😛
      Me parece maravillosa esta nueva experiencia para tu peque y seguro que está aprendiendo muchas cosas buenas de la posibilidad que tiene de decidir cuándo y dónde. No olvidemos que no muchos tienen esa misma suerte.

      Un abrazo

  10. Ole, ole y Ole 😉 Me han encantado tus artículos sobre el colecho. Retratan totalmente mi experiencia con mi primer peque que estuvo en nuestra cama 20 meses. Ahora tiene 25 meses y duerme en su habitación, lo tuvimos que pasar allí porque tiene una hermana de casi 2 meses y cuando estaba ya al final del embarazo me daba muchas patadas por la noche (porque es muy «movido») y me daba miedo q nos hiciera daño a su hermana y a mi. A él le encanta su habitación, pero para su padre y para mi ha sido una de las decisiones más difíciles desde que nació, ya que estábamos literalmente ¡enganchados! Ahora dormimos con su hermanita pequeña y con él cuando tiene mimitos.
    ¡Q sigas disfrutando mucho tiempo tu maravillosa experiencia y puedas compartirla con todos!

    1. Hola Sofía,

      Gracias por contar tu experiencia, me encanta ver que hay tanta gente que disfruta de dormir con sus «cachorros».
      ¿Has pensado que cuando la peque sea más grande y menos vulnerable, quizá se te acopla el peque otra vez? ¡Yuhu! jejeje

      Que sigas disfrutando tantísimo de tus peques.

      Un abrazo

  11. Por acá otra madre que ya se mal(o bien)acostumbró al colecho. Aunque por ahí por los 14 meses mi duendecillo comenzó a pedir espacio, y nos empujaba al padre y a mi hacia las orillas (por el calor principalmente). Luego me tironeaba hacia él o rodaba hacia mi para saborear un poco de teta, y volvía a alejarse. Así que, como teníamos espacio en el cuarto, le compramos su camita, y la pegamos a la nuestra. Ahora duerme ahí la primera mitad de la noche, y cuando comienzan los despertares se mete a mi cama y el papá se pasa a la de él. Tiene casi la misma edad que la tuya (19 meses y medio), y no veo que quiera irse del cuarto por ahora. Ya será cuando él quiera, que al menos la cama ya la tiene 😛

    1. Hola Mónica,

      ¡Qué bien, somos un montón! Nosotros le hemos puesto ya un colchón a nuestra peque y le encanta jugar en ella pero no tiene ninguna intención de usarla para dormir (afortunadamente para mí :P).
      A disfrutar mucho estos momentos que ya nunca volverán.

      Un abrazo

  12. Me alegra saber que hay tantas mamis que duermen con sus bebéssssssssssss!!! Muchas veces me he topado con gente que te mira como un bicho raro si le confiesas que tu bebé duerme en tu cama. Como tu estoy convencida que es lo mejor para todos. Dormir del tirón, ya he olvidado lo que es pero aun así es lo mejor para la lactancia!!

    1. ¡Sí Karina! Es genial ver que somos muchas y muchos 🙂 De todas formas, yo creo que somos muchísimos más pero todavía hay quien piensa que no está actuando de forma correcta y lo esconde.

      ¡Que viva el colecho!

      Un abrazo

  13. ¡Cuanta razón tienes! Si no está en la cama lo hecho mucho de menos y si está dorminos muy apretaditos los dos (me persigue por toda la cama).

    1. Hola Maria Dolors,

      jejeje lo nuestro va a días: a veces me persigue ella y a veces la persigo yo 😛 Tenemos que disfrutar mucho de estos momentos porque, por más que digan las malas lenguas, se acaban.

      Un abrazo

  14. si es verdad! Yo duermo con mi niña. Pero no porque mi niña no pueda dormir sin mi sino porque yo no me acostumbro a dormir sin ella. Me encanta cuando me abraza y apoya su cabecita contra la mia para dormir. Y por la noche sube alguna piernita encima o se acurruca junto a mi. Si me desvelo por algún problema es ver su carita y calmarme. Mi marido no duerme conmigo pero porque el si me da patadas y golpes cuando duerme XD. Podría decirse que mi hija me malcria por dormir conmigo?

    1. jajaja pues sí que te tiene malcriada tu hija 😛

      Hay que disfrutarlos mientras son pequeños. No obliguemos a nuestros hijos a echarnos de menos pudiéndolo evitar, o no nos extrañe que un día nos echen de más.

      Un abrazo 🙂

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