Puerperio: o te mata o te hace más fuerte

A raíz de mi último post, que ha tenido una repercusión y ha generado tantas emociones que se me ha escapado de las manos (un texto tuyo que se comparte una y otra vez es algo así como un hijo que empieza a volar solo), he reparado en que son muchísimas las mujeres que se sienten infravaloradas, invadidas o menos queridas cuando se convierten en madres. Y aunque el propósito de mi texto era el de realizar unas promesas a mi hija cargadas de buenas intenciones, amor y energía positiva, creo que puede dar la impresión de que subyace entre sus líneas un reproche que no es tal.

Por lo que he vivido, por lo que he podido ver a mi alrededor y tras horas y horas de lactancia exacerbada navegando en internet smartphone en mano, tengo la impresión de que el puerperio dista mucho de ser lo que su definición dice de él y dista mucho más de ser el período de entre 6-8 semanas de recuperación física y hormonal que marca la ciencia. El puerperio es algo mucho más intenso, mucho más duradero, mucho más complejo, mucho más duro que la vuelta a su sitio de los órganos vitales o el regreso al estado pre-embarazo de las hormonas. El puerperio es un terremoto psicológico, emocional, cultural y de principios que consiste en darse de bruces con la realidad: bebés que lloran sin consuelo (incluso en brazos, posiblemente por un parto más traumático para el bebé de lo que podría parecer en un principio); cordones umbilicales que tardan en caer; mamás que no saben qué hacer para calmar a sus pequeños; lactancias durísimas de veinticuatro horas/siete días a la semana; noches en vela (una tras otra, durante días, semanas, meses…años); cuerpos raros; consejos no solicitados que duelen y alejan; sensación de inutilidad agravada por comentarios desafortunados que en otro momento te resbalarían pero que justo en esas primeras semanas te destrozan por completo, etcéterca. El puerperio es eso y más, porque también es el período en que decidirás qué madre quieres ser.

En esos primeros meses puedes terminar de venirte abajo hasta tocar fondo (la depresión posparto no es un mito ni una excusa, y después de haber sido madre puedo decir que la comprendo y que es tremendamente sencillo caer en una, de ahí la importancia de evitar los comentarios y consejos desafortunados) o puedes arremangarte con decisión, cambiar el chip y empezar a labrar dentro de ti la madre que quieres para tu bebé, deshaciéndote de la carga que supone “lo que hace todo el mundo” o lo que se supone que está bien y lo que se supone que está mal para empezar a escucharte a ti misma, a tu pareja y a tu bebé que sois los únicos con voz y voto en vuestra relación.

De ahí el título, porque si como yo has coqueteado muy de cerca con la depresión de la que te has salvado por muy poco (gracias, sobre todo, a una pareja de fierro), es posible que hayas salido tremendamente fortalecida de ese tsunami emocional. Es más que probable que te hayas ido adaptando a tu bebé tratando de entender cada una de sus necesidades hasta haceros uno (en mi caso y desde el primer día no podría prescindir jamás de la lactancia, del colecho, del porteo o de las lecturas sobre crianza natural y respetuosa que me han ayudado mucho a entender cómo funciona el ser humano y por qué es tan importante atender a todas sus necesidades desde un comienzo). Es posible que hayas empezado a tomar decisiones de las importantes, de las que requieren más seguridad y menos explicaciones, y que hayas empezado a sentirte cada vez más empoderada, más capaz… invencible.

Por eso, si ya has pasado por ello, felicítate porque has sobrevivido a la que posiblemente sea la paliza hormonal, interna y emocional más fuerte que recibirás jamás. Si, en cambio, en este preciso momento estás inmersa en tan desconcertante época, ánimo porque pasará. Ahora puede que no me creas, puede que no creas a nadie por más que te quiera, pero pasará.

Si necesitas ayuda, no lo dudes, pídela. Puede ser que te alivie más pedir ayuda a un desconocido como puede ser un profesional, tu matrona o una mamá que acabas de conocer en un grupo de post-parto. No te sientas mal por ello. Adelante, hazlo. Si tus cercanos se ofenden por ello, si no entienden que busques ayuda “fuera”, posiblemente tampoco te entenderán a ti; posiblemente estén más preocupados de su nuevo lugar que del tuyo y lo que menos necesitas ahora es alguien que te haga reproches o que te diga que no puedes sentirte así o que no tienes razones para hacerlo.

Estoy segura de que el mero hecho de expresar cómo te sientes a alguien que se ha sentido o se siente de un modo parecido te hará tomar distancia y te ayudará a ir liberándote de tanta carga que ahora te hunde los hombros a cada paso.

Eso sí, ten muy claro que el hecho de que te sientas desdichada o abatida no significa en absoluto que no quieres a tu bebé o que no eres feliz, no dejes que nadie jamás insinúe algo así. No estás loca por sentir lo que sientes ni mucho menos eres una mala madre. Lo que te ocurre es mucho más común de lo que pensamos aunque muchas sigan escondiendo sus sentimientos porque no está bien visto estar decaída cuando acabas de traer una vida al mundo y se supone que todo tienen que ser sonrisas y fiestas. La soledad que sientes es normal porque nadie, ni siquiera alguien que esté en una situación parecida a la tuya, puede entender todo lo que pasa dentro de ti; y que es mucho. Sabes bien que tienes entre tus brazos al amor de tu vida, sabes que le amas con todas tus fuerzas y es por ello que tratas de mejorar a cada segundo. Así que no te auto-castigues más por no estar alegre y radiante. Date tiempo.

Encárgate de sanar tus heridas, encárgate de recibir y empaparte bien de las caricias de tu pareja, encárgate de no perderte ni uno solo de los gestos de tu bebé, encárgate de impregnarte de su delicioso olor a vida y verás como poquito a poco tu sonrisa volverá a brillar con más fuerza que nunca.


 

¿Existen los puerperios maravillosos de risas y flores?¿Nos cuentas el tuyo?

comentarios-blog

8 comments on “Puerperio: o te mata o te hace más fuerte”

  1. Recuerdo aquellas clases preparto donde se hablaba del tema….una no se puede hacer a la idea hasta que no lo está pasando. En mi caso me he sentido bastante sola, y ahora después de 10 meses comienzo a levantar cabeza. Lo malo es que cuando lo hablas con la gente todo el mundo te dice “son las primeras semanas” hasta que alguna se tira a la piscina y te cuenta como se ha sentido y vivido. La gente te apoya durante el embarazo, pero deberíamos estar ahí durante el puerperio, realmente es cuando más ayuda necesitas.

    1. Tienes razón, todos te quieren mucho hasta que desaparece la barriga. Una vez das a luz, a veces hacen que te sientas como una enemiga y te puedes llegar a sentir muy sola. ¡Ánimo! Cada una necesita su tiempo y es importante que salgas despacio y bien de tu puerperio para que seas una mujer y una madre más fuerte.

      Un saludo,
      Laura

  2. Mi nene tiene ya casi tres años y aún tengo fresco el puerperio que pasé, tuve un parto complicado, y la recuperación no fue mucho mejor, pero al margen de los problemas físicos, la tristeza y la sensación de soledad me acompañaron cerca de un año. Curiosamente si lo comentas con gente de tu entorno parece que te has vuelto loca y a la única que le ocurre es a ti, aunque a la vista está que todas o casi todas pasamos por algo parecido. Gracias por el post

    1. Unas necesitan más tiempo y otras necesitan menos para recuperarse emocionalmente. También hay a quién le golpea más fuerte que a otras pero también es posible que vaya ligado a una mayor conciencia de los sentimientos y emociones de una misma.
      Sea como fuere, tengo el convencimiento de que a más duro puerperio más fortalecida y más segura sales.

      Un abrazo,
      Laura

    1. ¡Toda la razón! Como digo en el post yo tengo la sensación de ser casi invencible 😛
      Mi pequeña también tiene año y medio y también me siento un poco posparturienta todavía aunque es posible que esa sensación no desaparezca nunca porque siempre los tendremos un poco dentro aunque estén fuera.

      Un saludo,
      Laura

  3. Menos mal que sin saber cómo salimos fortalecidas!!! Nos engañan o nos engañamos con ese momento, lo peor el no saber encajar que te sientes fatal porque piensas que a las demás no les pasa, que algo haces mal,que no puedes…Con sólo darte tiempo, más información a nivel personal y aayudas en los momentos que se nnecesiten seria una ayuda.el mío fue duro,con lactancia en brazos las 24 horas,brazos,nada de sueño, las mejores sonrisas y un parto difícil que tres años después me tiene el cuerpo diferente.como es un camino individual, claro que sales fortalecida,segura y sabiendo que has hecho más de lo más de lo que podías. El cuerpo es sabio, pero en tribu con mujeres afines hubiera sido más llevadero. Gracias por compartirlo!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *