Yo te prometo

Hoy quiero hablarte directamente a ti, a mi hija, al amor de mi vida. Quiero prometerte algo que intentaré cumplir a rajatabla, sin peros, sin condiciones; porque sí, porque te amo.

No sé si algún día seré abuela porque no sé si algún día serás madre, si podrás o si querrás serlo. Pero si decides traer una vida a este mundo o regalarle la inmensidad de tu amor de madre a una vida ya existente, prometo amarte y respetarte como intentaré hacerlo cada segundo de mi existencia hasta que la muerte nos separe.

Querida hija, si un día eres madre…

… prometo que si quieres que esté cerca en el día más hermoso de tu vida, ahí estaré, sin agobiarte, mirándote desde una distancia suficiente para acariciar tus bucles con mi mirada sin obstaculizar vuestro primer y tan esperado encuentro.

… prometo que, si prefieres vivir ese momento tan importante en la intimidad de tu pareja, esperaré con la emoción brotando de mis ojos, con el alma en vilo, con el teléfono en la mano y sin reproches. Porque sé que lo último que necesitarás en unas horas tan inolvidables es recordar que tu madre puso sobre tu conciencia su inquietud y su angustia por no estar a tu lado.

… prometo confiar en ti y en tu instinto de mujer que te convertirá desde el primer instante en una madre maravillosa.

… prometo acompañarte en todas tus decisiones porque aunque no me parezcan acertadas tú tendrás tus razones completamente válidas y yo sabré valorarlas.

… prometo escuchar siempre tus argumentos sin pensar que estás cargada de tonterías o que estás contra mí. De eso depende la confianza que es un camino de ida y vuelta.

… prometo no olvidar nunca que mi lugar está a tu lado y no encima de ti.

… prometo no darte lecciones ni consejos no solicitados que sólo te harían dudar más en unos momentos tan delicados para tu autoestima y tu seguridad.

… prometo no minimizar tu puerperio y cuidar mis palabras y mis gestos más que nunca para no herirte.

… prometo no decirte que «esto no es nada» y que «tú puedes con todo» porque pronto lo descubrirás por ti misma, porque es posible que en esos momentos sientas que no es cierto y porque prometí no mentirte nunca ni en beneficio propio ni en el tuyo.

… prometo recordarme a mí misma que el hecho de que tengas tu «carnet de madre» significa que el mío lleva muchos años sin renovarse y puedo estar muy desactualizada.

… prometo aprender de ti y contigo, y ayudarte a buscar información si lo necesitas porque no tengo ningún miedo a reconocer que no lo sé todo, que soy vulnerable y que posiblemente tú ya sepas mucho más que yo.

… prometo no olvidar que mi hija eres tú y que tu bebé es tuyo y no mío.

… prometo suprimir todas las citas familiares de tu agenda hasta que vuestra nueva familia esté lista para reanudarlas.

… prometo no decir nunca «vengo» sino «¿puedo venir?» o «¿te apetece que venga?».

… prometo entenderte y no ofenderme cuando la respuesta sea «no» y «queremos estar solos».

… prometo transmitirte la confianza suficiente para que nunca te sientas obligada a decirme que sí.

… prometo no cuestionar la forma en que criáis a vuestra criatura, porque tendréis vuestros motivos y vuestras propias metas, necesidades y objetivos que no tienen por qué coincidir con los míos.

… prometo respetar el lugar de tu pareja y tener claro que ese hijo es tan suyo como tuyo y que yo soy poco más que una invitada de piedra en vuestra historia.

… prometo amar a tu bebé con todas mis fuerzas; con todas las fuerzas que me queden después de amarte a ti y no amándote menos para amarle a él.

… prometo disfrutar a fondo cada segundo de mi maternidad para no tener nunca la tentación de inmiscuirme en la tuya.

 … prometo que siempre serás la primera para mí.

… prometo preguntarte «¿cómo estás?» con interés real y ya tendremos tiempo de hablar del bebé.

… prometo besarte y acariciarte toda la vida como si fueras una niña porque siempre serás mi hija por muy mayor, independiente y auto-suficiente que seas.

… prometo venir con mil tuppers o con el trapo en la mano si lo necesitas.

… prometo ofrecer mi tiempo, no exigir mi espacio.

 … prometo no invadir nunca el espacio vital mamá/bebé tan importante y necesario.

… prometo recordarte cuántas veces haga falta que tú y tu pareja sois lo mejor que tiene tu bebé y que todo lo demás es secundario, circunstancial, sustituible y prescindible.

… prometo mirarte con amor cuando duermas a tu bebé en brazos, no con envidia ni con gestos de desaprobación que tanto daño hacen.

… prometo no pensar ni insinuarte jamás que yo lo haría de otra forma y que esa forma es la mejor.

… prometo no llevarte nunca la contraria en las decisiones que tomes con tus hijos porque los abuelos tendrían que acompañar en la educación de los nietos sin boicotear ni querer imponer su propia educación.

 … prometo no actuar distinto a tus directrices y costumbres a tus espaldas sólo para demostrar que yo lo hago mejor porque es tan absurdo como suena.

… prometo no competir nunca contigo porque una madre no tiene competencia, nunca.

… prometo no dar comida o cualquier otra cosa a tu hijo a escondidas porque eso sería como decirle que lo que deciden sus padres no tiene ningún valor.

… prometo que del mismo modo que nunca he querido adoctrinarte o adiestrarte, no intentaré imponerte ninguna forma de hacer.

… prometo mimarte y velar por tus emociones para que tú puedas mimar y velar por las emociones de tu hijo.

… prometo no ser nunca una obligación o un compromiso porque no hay nada más importante para mí que saber que disfrutas de cada segundo de mi compañía.

… prometo estar ahí aunque no me veas.

… prometo escucharte, siempre.

… prometo callar cuando las palabras sobren.

… prometo hablar cuando las palabras sanen.

… pero, sobre todo, querida hija: prometo ser siempre tu mamá.

30 pensamientos sobre “Yo te prometo”

  1. Hola Laura, estoy totalmente de acuerdo contigo. No has podido plasmar mejor los sentimientos que han quedado en mí después de ser madre y como quiero hacerlo cuando mi hija lo sea a su vez. De hecho no solo con mi hija, sino incluso con amigas procuro tratarlas como me hubiera gustado que me trataran a mí. Te recomiendo en mi blog, http://www.minenadelalma.com, un saludo.

    1. Hola Minenadelalma. Muchas gracias por comentar y por recomendar mi post, me alegro de que te haya gustado y de ver como son muchas las madres que se están sintiendo identificadas con mis palabras. Puede parecer que en este post hay un reproche a las madres o suegras pero nada más lejos de la realidad: este es un texto cargado de positivismo, buenas intenciones y amor, no es un «en contra de» sino un «a favor de» para lo más bello que tengo que es mi hija.
      Nos vemos por tu blog.
      Un saludo,
      Laura

  2. Es precioso tu escrito. Yo tb espero ser así. Aunque supongo que nuestras madres también están intentando serlo pero no son conscientes que a veces se equivocan. Ser madre es increible! Ser abuela, lo tendremos que ver. Saludos.

    1. Gracias Maria. Por supuesto, ellas actúan con buena intención y de la mejor forma que saben. Sólo intento aprender de las heridas propias y de heridas ajenas para cuidar de mi hija como merece también en ese momento tan importante de su vida.

      Un saludo,
      Laura

  3. Hasta este momento me sentía muy sola porque todos a mi alrededor me miran mal por opinar exactamente como describes aquí. Me has llenado de tristeza y esperanza. Me quedo por aquí.

  4. No sé cómo habría sido mi madre en estos momentos pero supongo que me sentiría así con ella. Lo que también supongo es que, por mucho que le prometa a mi hija, cuando le vea hacer cosas totalmente contrarias a mi idea de la crianza se lo diré. Porque si una cosa he aprendido es que casi todas mis palabras de cosas que no voy a hacer me las he tenido que comer con patatas. Y me veo actuando muchas veces con lo que critiqué a mis padres

    1. Despojarse de todo aquello que han hecho con nosotros y que no nos gusta es un ejercicio muy difícil pero no imposible.
      De todas formas, el amor es el arma más poderosa y todas las madres sentimos amor aunque no todas sepan expresarlo.

      Gracias por comentar.
      Un saludo,
      Laura

  5. Me he visto reflejada en cada una de tus palabras, mi hijo algún día tendrá hijos, o no, pero en cualquier caso espero saber acompañarlo en la aventura de la vida

  6. Leyendote en el metro y llorando sin parar.
    Unas palabras preciosas, llenas de sentimiento y cargadas de amor. Es maravilloso.
    Ojalá yo también pueda ser así de abuela.

  7. Ostras conforme iba leyendo cada vez lloraba más recordando a mi madre q estoy segura q tu pensamiento hubiese sido el suyo. Lastima no tenerla a mi lado en la experiencia más importante de mi vida. Gracias por compartir tan bonitas palabras y espero que el día q sea abuela, si Martina quiere claro, recordarlas!!!!! Gracias

  8. Hola Laura ! Me he emocionado con tu escrito ! Me a llenado de dolor porque
    Todo ello refleja lo que en ese momento de tu vida estas viviendo !
    Yo soy abuela reciente y se que el sitio de mi hija y mi yerno es el mas importante
    que tiene mi nieta y que antes de ser abuela fui madre y entiendo todo lo que expresas , nunca debemos ocupar el espacio de nuestros hijos ,! querer no es manipular ni imponer ! Tenemos que dejar ese puesto tan inmenso a vosotros
    Y tratar de dar solo lo que necesiteis sin agobios , para todos poder disfrutar de algo
    Tan hermoso como es ser madre o abuela ……besitos amiga y espero que este escrito llegue a toda esas personas que no se dan cuenta que el ser abuela no
    quiere decir ser madre ni imponer su criterio . OLIVIA CORTES …

    En la vida cada uno tiene su momento .

    1. ¡Hola Olivia!

      Gracias por comentar desde el punto de vista de abuela. Pienso (o quiero pensar) que los comportamientos dolientes de madres y suegras vienen de las buenas intenciones pero una palabra, un gesto y determinadas actitudes e intromisiones pueden hacer mucho daño a una relación familiar.

      Es muy importante comprender que cada uno tiene su lugar y su momento y es genial que tú lo veas así.

      Un abrazo

  9. Jolín…estoy llorando como una madalena mirando a mi hija de 7 meses durmiendo. A mi mi madreme ha respetado muchísimo y me ha ayudado cuando la he necesitado, espero estar a la altura cuando mi hija me necesite.

  10. Hola Laura, yo no he llorado, en este momento contengo las lágrimas porque he querido y necesitado que mi madre piense de esta forma, lo que describes es lo que yo he aprendido como dices tú con tus propias heridas, he recibido afortunadamente esta comprensión y solidaridad sin embargo de mi suegra, no de mi madre, cada una con circunstancias muy distintas y aprendizajes de vida muy duros. Todo lo que has escrito describe mis sentimientos hacia mi hija, no quiero que ella sienta esto que yo siento con mi madre, quiero ser su principal apoyo, y sobre todo respetar sus vivencias, ella tiene el derecho de vivir toda esta hermosa experiencia como ella decida, si lo decide así. te agradezco infinito el escrito

    1. Hola Alejandra,

      Hay que intentar comprender en qué contexto crecieron nuestras madres/suegras y qué enseñanzas y/o trato recibieron de sus padres, y saber perdonar lo que nos hiere (no es un trabajo fácil). Aunque eso no quiere decir que no tengamos derecho a sentirnos dolidas, heridas y/o incomprendidas y poder expresarlo libremente.

      Si tú has decidido anteponer el respeto a tu hija a todo lo demás, estoy segura de que tu hija se sentirá tan arropada como se merece.

      Un abrazo

      1. si, tienes razón, lo que sucede es que es tan difícil cuando no sabes por lo que pasaron, en particular yo no me crié con mis padres y ya al final de mi adolescencia vivo con ellos y no he llegado a conocer mucho de sus experiencias, el caso de mi suegra sé que al igual que mi madre tuvo una vida muy difícil, pero cada quien aplica sus conocimientos y experiencias de formas distintas, así que hay que intentar como tu dices, aunque nunca puedas ponerte en sus zapatos, gracias por tus palabras

        Un abrazo igual

        1. Claro Alejandra,

          Tu caso es complicado porque ya desde un buen principio es posible que la relación con tus padres carezca de empatía y así es mucho más difícil que el cariño y la comprensión fluyan cuando se nos pierde el respeto como madres o se nos ataca. De todas formas, lo importante ahora es la solidez de la relación que estás construyendo con tu hija, y eso es lo que tiene que proporcionarte grandes dosis de felicidad por el resto de tu vida.

          Un abrazo

  11. Hola Laura, ojala aquestes paraules les hagués llegit abans, han sigut tranquilitzadores per que m’he trobat molt sola en aquest moment de la vida.
    Crec que a les classes prepart tindrien que parlar del tema per poder estar més preparades ja que és una reacció que solen tenir moltes avies.
    Una abraçada

    1. Hola Isabel,

      Mai és tard per sentir-se acompanyada i creu-me que som moltes les mares que ens sentim ferides tan profundament.
      A les pre-part que vaig assistir ja el tocaven el tema però en un to gairebé de broma que li treu molt de ferro a l’assumpte quan en realitat és potser el més greu que et pot passar durant el pos-part. Afortunadament, avui en dia pots trobar la teva tribu en qualsevol indret del món a només un clic de distància… avantatges d’internet i la globalització.

      Una abraçada 🙂

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