Lo que las marcas de artículos para bebés no quieren que te cuente (Parte III – Paseo y juego)

Si te han servido de algo mi primera y/o mi segunda entrada de esta serie de post en las que me refería a la lactancia y al sueño y mobiliario respectivamente, espero que también te resulte útil esta tercera entrada en la que te hablaré de los artilugios que van dirigidos a “facilitarte” la vida cuando se trata del paseo y del juego de tu retoño. Como verás, no he dicho “cuando se trata de jugar y pasear CON tu retoño”, no he elegido mis palabras a la ligera.

Vamos allá que esto también tiene miga. Empezaré refiriéndome a todo aquello que se supone que necesitas a la hora de salir con tu recién nacido a la calle y que pronto te darás cuenta que lo imprescindible se reduce a una cosa…el bebé.

Zapatos: si hay algo del todo innecesario para un bebé son los zapatos. Pero no se limita la cosa a ser innecesaria, además son incómodos (para el pequeño y para ti que verás que ponérselos es todo un mundo) y pueden ser contraproducentes. Los pies de un recién nacido no están preparados para llevar calzado más o menos rígido y si intentas ponerle un zapatito lo comprenderás enseguida pues verás que el talón de tu pequeño se queda a medio camino y ni por asomo llega a descansar en la suela. Por otro lado, esos pequeños piececitos están en pleno huracán de crecimiento y desarrollo y necesitan libertad absoluta de movimientos. Hasta que un bebé no camina (y no me refiero a dar un par de atrevidos pasos sino a caminar solo, sin ayuda, con soltura y seguridad), no necesita el calzado para nada y colocándole zapatos rígidos antes de tiempo podemos entorpecer y retrasar sus primeros pasos.

Si temes que tu pequeño pueda coger frío por los pies, haz acopio de todos los calcetines que quieras porque a esos sí que les darás mucho trote; pero ojo, que no le aprieten demasiado ya que el pie es una zona hipersensible, plagada de terminaciones nerviosas, a través de las cuales descubren mucho mundo. Cuando tu bebé empiece a querer ponerse de pie y lanzarse a la maravillosa aventura de caminar, hazte con unos cómodos calcetines con puntitos antideslizantes en la zona plantar, ayudarán a tu pequeño a no resbalar y le darán seguridad. Aunque tu retoño te agradecerá que le dejes merodear descalzo siempre que sea posible, que si es sobre parquet como en nuestro caso será muy a menudo.

Cuando nuestra pequeña empezó a ponerse de pie, en casa le poníamos calcetines antideslizantes y para ir a casa de las abuelas que no tienen parquet y el suelo está muy frío compramos unas zapatillas antideslizantes sin suela que le fueron maravillosamente bien. Cuando empezó a caminar con más seguridad, empezó a usar estas otras zapatillas que se ajustan muy bien al pie sin estrangularlo; y ahora, que ya corre pero todavía no ha perdido la postura de culo pa’dentro, usa éstas que son comodísimas, respetuosas con sus tobillos y tan fáciles de poner que ella intentaba hacerlo sola ya a los 13-14 meses.

Considero muy importante informarse bien sobre el calzado más adecuado según la etapa en la que se encuentren los pequeños, no vale cualquier cosa por muy cuqui que sea. Nuestros retoños están en pleno crecimiento y desarrollo y sus primeros años son cruciales como para dejar cosas tan importantes en manos de la simple estética.

-Abrigo: ¿vas a tener a tu hijo/a en pleno invierno?¿serás mamá en enero como en mi caso? A no ser que vivas en mitad de la nieve (y aun así seguiría sin recomendarlo), olvídate de comprar chaquetas gordas, abrigos y monos-piloto asfixiantes a un bebé de menos de 5 o 6 meses. Si vas a pasear a tu bebé en cochecito, seguramente lo lleves dentro de un saco abrigado en un calentito capazo y es harto improbable que vayas a sacarlo de ahí en medio de una ventisca, en cuyo caso podrías sacarlo excepcionalmente dentro del saco. Si en tu caso vas a portear desde el primer día, puedes conseguir un cobertor de porteo para tu mochila, foulard, pouch, mei tai o lo que utilices (a mí me va muy bien éste). Los abrigos (no hablo de chaquetas finitas o cárdigan) son muy incómodos para los adultos porque no nos dejan movernos libremente, imagínate para un bebé que ya de por sí tiene muy limitados sus movimientos. Además, corremos el riesgo de sobre abrigarlos y eso sí es peligroso; no en vano se recomienda mantener el ambiente para los pequeños a una temperatura de entre 21 y 24 grados.

Cochecito: tengo un inmenso dilema con el tema del cochecito. En mi caso, compramos un tres piezas (capazo, grupo 0+ para el coche y silla de paseo). Durante los primeros meses usamos mucho el capazo pero a no ser que nuestra bebé lo usara dormida, se convertía en un llorar por llorar que nunca dejamos que ocurriera, así que terminaba en brazos y todos contentos. Sin duda, si tuviera que volver a ser madre, me asesoraría bien para poder portear desde el minuto 0. Me parece una estupidez hacer lo que hacíamos al principio de esperar a que la niña se durmiera para poder meterla en el carro y salir de casa, con lo sencillo que hubiera sido colocarla en el foulard o en la mochila y salir directamente sin tener que hacer malabarismos, sin prisas, sin lágrimas. Nuestra mochila es la mejor inversión que hemos hecho desde que nació nuestra hija, con diferencia.

A partir de los 4-5 meses y hasta que nos dure, empezamos a portear y nuestra vida cambió radicalmente a mejor. A nosotros nos encanta llevar a nuestra bebé bien cerquita y a ella le gusta aún más. Ahora que camina es comodísimo que suba y baje de la mochila, creo que más cómodo que tener que meterla y sacarla de la silla de paseo.

Por el momento, nuestra silla de paseo se pasa los días cogiendo polvo a excepción de alguna que otra siesta que nuestra pequeña echa en ella después de dormirse en su tetita. Nos la llevaremos de viaje por si la peque quiere dormir algún ratito mientras estamos de paseo (después de dormirse en la mochila) y para llevar el bolso que para eso sí que es utilísima.

Resumiendo: si le preguntas a mi chico si le parece imprescindible te dirá que sí; si me preguntas a mí te diré que no lo sé, que no mucho…que no. Vaya, que dependiendo del uso que vayas a darle, puedes comprarte perfectamente un cochecito de segunda mano que esté en buen estado y, sobre todo, que sea reversible porque es muy posible que yo usara más el mío si lo fuera, pero eso de no verle la cara a mi pequeña mientras paseamos o hablarle a su nuca no me va nada, ¡con lo maravilloso que es ir besándola o haciéndole cosquillas mientras caminamos!

Parque o cuna de viaje: como comenté en el post anterior, no soy nada partidaria de encerrar a los niños a jugar en un sitio para que no molesten o dicho de una forma más fina: para que puedas hacer otras cosas sin preocuparte de su seguridad. Para mí, éste sería uno de esos trastos que no recomendaría nunca, para nada, ni para un ratito. No me gusta ver a los niños encerrados, ni jugando ni sin jugar. Os aseguro que es cansadísimo tener a un bebé pululando a sus anchas, tocándolo todo, enganchándose en tus tobillos cada dos por tres pero nunca, jamás, se me cruzó por la cabeza la idea de montar la cuna de viaje. No digo que sea malo -aunque tengo mis propias teorías de sus posibles interferencias en el desarrollo- pero a mí no me gustan.

Taca taca o andador: todos aquellos cacharros que sirvan para forzar una posición o un movimiento que un bebé no ha alcanzado de un modo natural me parecen totalmente desaconsejables. Mas en este caso no soy sólo yo quién desaconseja su uso, la Asociación Española de Pediatría en su sección “En familia” dice lo siguiente:

<<¿Cuál es el mejor andador para un bebé?… El que no se usa

Los andadores son peligrosos. No aportan ningún beneficio para que los niños aprendan a caminar, pero además multiplican el riesgo de caer por una escalera y las posibilidades de sufrir quemaduras e intoxicaciones. Por eso han sido prohibidos en algunos países (…)>>

Creo que no hay más que añadir pero si me gustaría decir que creo (es una percepción personal) que el uso de andadores puede confundir al pequeño a la hora de comprender el mecanismo necesario para echar a caminar y por tanto puede retrasar o viciar con malas posturas sus primeros pasos.

Correpasillos: si bien este es un juguete que no tiene ningún posible efecto adverso para nuestros retoños (excepto que se les pueda escurrir de las manos y acabar con la boca contra el suelo, que puede pasar y pasa), no tiene nada de imprescindible. De hecho es muy probable que tu pequeño prefiera usarlo cuando ya domine la técnica de andar que para aprender a hacerlo. Siendo así, es indiferente que le compres un correpasillo o un carrito de la compra de juguete o cualquier cosa que se pueda empujar. Pronto descubrirás que lo importante para tu hijo no es que sea un león que canta, un camión que habla o una silla que hace ruido al arrastrarla, sino que lo importante es eso que se arrastre, que pueda desplazarlo.

Juguetes de todos los materiales y colores posibles: siento desilusionarte pero hasta pasado el año es muy probable que tu hijo/a, si tiene tu atención, no le haga mucho caso a los juguetes sean del tipo que sean (sonajeros, pelotitas, muñecos, etcétera). Lo que tu bebé buscará a todas horas es el contacto humano, para que me entiendas: lo que quiere tu bebé es que tú juegues con él. A partir del año, aproximadamente, la cosa cambia y empiezan a toquetear sus juguetes por iniciativa propia aunque seguirá buscando que juegues con él, eso sí, ahora querrá interactuar contigo con mil trastos de por medio. Aprovéchalo porque posiblemente llegue el día en que ya no le divierta tanto jugar contigo y desearás no haber desperdiciado estos momentos (y no me refiero sólo a la mamá, también al papá –of course-).

 

Hasta aquí mi post sobre artículos para Paseo y juego. Ya queda menos. En mi próxima entrada de esta serie hablaré de artículos para la higiene y alimentación de tu bebé. Espero que los astros se conjuren para que pueda escribirlo rápido y no tarde mucho en llegar. Si se te ocurre algo más para analizar u opinar que yo no haya nombrado, tanto en este post como en los dos anteriores (puedes leerlos aquí y aquí), no dudes en dejarme un comentario y estaré encantada de responderte.

8 pensamientos sobre “Lo que las marcas de artículos para bebés no quieren que te cuente (Parte III – Paseo y juego)”

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo. Es verdad que muchas cosas sobran. A mí el carrito en mi segunda maternidad también, pero a mi madre, mi marido y el resto de gente a mi alrededor no, así que tendría que haberlo comprado igual. Un abrazo. Sara

  2. Amén a los de los zapatos (mi peque usa ahora los mismitos que la tuya jaja). Amén a lo del parque cuna (cacharro inmeeeenso donde los haya). Amén al tema porteo.
    Yo he tenido mucha suerte, me encantaba el tema maternidad y leía por gusto mucho antes de tener intención de ser madre. Así que nada más hacer el test de embarazo mi novio fue corriendo a por un fular elástico (luego vino una boba y ahora la venerada manduca). Porteo desde la puerta del materno. A los 4 meses pillamos un mierdicarro por una ola de calor, que la peque lloraba en la mochila. Es ahora con 14 meses cuando nos hemos comprado un carro decente, nosotros somos así, al revés del mundo jajaja en el mierdicarro la niña iba mirando para fuera, ahora vamos hablando porque la llevo mirando para mí, ha sido más bien una inversión pensando en un hermanito. Pero sí, se puede vivir sin carro (si vives en zonas de extremo calor, como yo, a veces es malvivir)

    1. En mi caso sé que no uso más el carro (a parte de porque amo portear) porque no la puedo ver ya que mi carro no se puede poner de espaldas a la marcha e invertir en un carro nuevo no lo vamos a hacer porque no tenemos intención de tener más hijos. Lo que si me estoy planteando es comprarme otra mochila para portear nenes grandes.

      Gracias por comentar!

  3. En cuanto al cochecito, comparto tu misma opinión. No digo que no pueda ser una buena compra, pero sí que no es tan imprescindible como nos hacen creer. Ahora que sé mucho más de porteo de lo que sabía cuando nació mi hijo, creo que para el segundo cogerá polvo definitivamente.
    En cuanto a los juguetes, alguna cosa puede estar bien (alguna pelota blandita o un sonajero de tela), pero ya. A mi hijo le venía bien para morderlos, porque empezó con molestias de los dientes enseguida, pero con una cosa es más que suficiente.
    Lo que sí disiento es en la cuna-parque. Por supuesto, no es imprescindible. Pero a mí me vino fenomenal porque tengo casa de dos plantas y me sentía más segura dejándole metido ahí los dos minutos que tenía que subir a por algo que se me había olvidado que a su aire, por el peligro de los escalones. Lo usaba también como cuna en la parte de abajo por si se me quedaba dormido en brazos y no me apetecía subir escaleras con él, por miedo a que se despertase, así que nos ha venido muy bien para siestas esporádicas. Suelen costar unos 50 euros, así que si necesitas una cuna supletoria, como es mi caso, es mucho mejor esta opción que la de comprar una minicuna (que a lo mejor cuesta 150). Claro que podía habérmelas arreglado de otra manera (con una manta o colchón en el suelo, por ejemplo) pero la verdad es que me la regalaron y fue una buena opción.

    1. ¡Claro Patricia! Según la experiencia de cada uno le van bien unas cosas y otras no. A mí la cuna de viaje no me sirvió para nada, de hecho me la dejaron y todavía no sé ni de qué color es porque nunca ha salido de la caja, pero si a ti te ha servido ¡fenomenal!
      Lo que quiero decir básicamente con estos posts es que no compremos por comprar sino en base a las necesidades que nos vayamos encontrando, si las podemos solucionar sin comprar otro trasto mejor, y sino para eso están.

      Un saludo!

  4. ¡Me ha encantado! Iré a Decathlon a provar las zapatillas ¡hehe!
    Ya que Alexandra empieza a ponerse de pie y en la calle me da cosilla dejarla al ir siempre descalza, quizás esta será una buena solución para esos momentos 🙂

    Y muy de acuerdo con el tema juguetes. Cada vez que le compro uno es un fustre U_U

    1. Van muy bien Moon pero ya me contarás qué tal. Para ir por interiores cuando no estéis en casa (casa de los abuelos, guardería, etc.) puedes probar las que no tienen suela pero sí que tienen protección en la puntera y el talón y para cuando salgáis a la calle puedes probar las que tienen suela porque no es muy dura pero protege. Yo estoy muy contenta, la verdad.

      Un saludo 🙂

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