Lo que las marcas de artículos para bebés no quieren que te cuente (Parte II – Sueño y mobiliario)

En la primera parte de esta serie de post, te hablaba directamente a ti que acabas de saber que estás embarazada y todavía no has tenido tiempo a arrasar en las tiendas de puericultura. Pero si, como buena primeriza, has hecho caso omiso a lo que te conté y ya has recorrido la red ida y vuelta un millón de veces buscando los “imprescindibles” para tu bebé, no te vendría nada mal sentarte de nuevo, descansar un par de minutos y echarle un vistazo a lo que tengo para decirte, esta vez sobre el sueño de tu bebé o para hablar claro: el sueño que muy probablemente pases tú.

Bien, hay en el mercado todo tipo de trastos y bultos totalmente inútiles prescindibles para que tu bebé duerma, pues pronto descubrirás que donde tu bebé quiere dormir es en tus brazos y te lo hará saber. De ahí en adelante depende de ti hasta dónde estás dispuesta a llegar para satisfacer las necesidades de tu retoño y ¡ojo! digo necesidades no caprichos. Tu entorno tendrá su propia opinión pero déjate de rollos: un recién nacido no tiene caprichos, no tiene capacidad para “usarlos”.

Vamos al lío porque si tienes dudas sobre si comprar o no alguno de estos artículos puede que te ahorres un buen dinero después de leer mi opinión sobre ellos. Voy a lo de siempre, no digo que estos artículos sean malos, digo que puedes ahorrarte el dineral que valen por lo menos hasta comprobar si los necesitas o no. Si te encuentras en la tesitura de tener que usarlos sal a comprarlos en base a tus necesidades pero comprarlos adelantándote a ellas puede salirte muy caro.

Moisés o minicuna: como la práctica totalidad de los artículos de los que hablo en estos post, la minicuna que teníamos era prestada (afortunadamente y menos mal). Antes de nacer nuestra bebé me hacía mucha ilusión preparar lo que tendría que ser su primera camita, así que aproximadamente un mes antes de salir de cuentas no me pude resistir y coloqué sus sabanitas (prestadas), el antivuelco (más adelante os hablaré de él) y un par de peluches.

Pues bien, nada más salir de la sala de partos y llegar a la habitación del hospital ya pude intuir que no le íbamos a dar mucho uso a este trasto. Teniendo en cuenta que la cunita transparente del hospital ya la usó bastante poco o casi nada (nuestra bebé apuntó maneras desde la primera noche y el colecho estaba servido…y mamá encantada) era de esperar que la minicuna que nos esperaba en casa, después de ser usada poquísimo y sólo para alguna que otra siesta que terminaba en cuanto su cuerpecito tocaba sábana, terminaría haciendo las veces de trastero improvisado. Durante semanas meses albergó peluches, el cojín de lactancia, el sacaleches, algún que otro sonajero, mantitas y arrullos, etcétera.

Pero no es sólo cosa mía la impresión de que se trata de un trasto inútil. La persona que me lo prestó reconoce que lo compró porque le hizo mucha ilusión y mucha gracia pero que no volvería a comprarlo porque usaría directamente la cuna.

Si tu cuna no se puede trasladar de una habitación a otra, cosa que si puedes hacer con un moisés, encontrarás muy útil que tu bebé descanse en el capazo del cochecito que te será incluso más manejable y cómodo. Si lo que quieres es que tu bebé duerma plácidamente verás qué diferencia cuando se duerma en tus brazos. Y si lo que necesitas es hacer cosas (limpiar, cocinar, caminar…) te recomiendo que te hagas con un buen portabebé ergonómico (infórmate y asesórate bien).

Así que es muy probable que si decides comprar un moisés o una minicuna termines arrepintiéndote de un gasto inútil, decidas colechar, como en nuestro caso, o no.

Cuna: puede que tengáis un bebé que duerma maravillosamente bien desde el primer día pero que os encante sentir su piel y pasar más tiempo con él también por las noches y por eso decidáis dormir los tres juntos. Puede que vuestro bebé apenas se despierte un par de veces cada noche y prefiráis que duerma con vosotros para así no tener que levantaros de la cama para atenderle. Pero también puede y, después de mucho leer, es lo más probable y lo más natural, que vuestro bebé sea como mi hija y se despierte muchas noches cada diez minutos o media hora y que su mejor noche consista en despertarse tres o cuatro veces. Si ese es vuestro caso, lo más probable es que aunque no tuvierais un buen concepto del colecho, acabéis recurriendo a él: por desesperación. No fue nuestro caso, nosotros nunca fuimos contrarios al colecho, si bien es cierto que antes de nacer nuestra hija le teníamos algo de miedo a eso de aplastarla. Nosotros recurrimos al colecho por necesidad, por comodidad, para una buena instauración de la lactancia y porque sí, porque nos encanta y nos hemos enganchado.

De todas formas, puede que queráis usar la cuna por una cuestión de principios (?) o convicción (?). Genial, adelante. Es muy probable que pronto tengáis que reincorporaros al trabajo y, por más que solicitéis una reducción de jornada (si es que podéis), pasaréis de ver a vuestro bebé TODO el día, a verle (en el mejor de los casos) por lo menos cinco o seis horas menos. Lo notaréis, seguro. Muchos niños que habían dormido plácidamente desde el primer día, experimentan infinidad de despertares nocturnos a partir de que su mamá se reincorpora al trabajo, es algo así como que necesitan recuperar el tiempo mimo perdido. En ese caso el colecho os proporcionará una manera inmejorable de recuperar las horas que habéis estado separados sin sacrificar demasiado vuestro descanso.

Eso sí, tened muy claro que no por colechar los niños duermen mejor o de un tirón. Es más, posiblemente se despertarán muchas más veces que bebés que no colechan y más aún si están con lactancia materna. Pero no hay mal que por bien no venga, ¡no sabéis cuántas noches de sueño y descanso (interrumpido sí, pero descanso) me ha proporcionado la teta!

¿Se me nota mucho que adoro dormir con mi pequeña?

Cojín antivuelco: ¡qué invento! No puede ser más inútil. En nuestro caso y desde el primer momento, a nuestra bebé le agobiaba mucho eso de “estar rodeada” por un peluche y un cojín. Ten en cuenta que durante los primeros meses los bebés apenas se mueven mientras duermen, tal como los dejas se quedan. Más adelante verás como la cosa cambia radicalmente y la que tiene que dormir toda la noche sin moverte eres tú o te tirará de la cama.

Al dormir con nosotros, las primeras noches sí que le poníamos un cojín de estos tipo tubo en la espalda porque a Papá le daba miedo golpearla o aplastarla. Pero pronto descubrimos que cuando tienes un bebé no duermes ni cuando duermes, te enteras de todo aunque estés profundamente traspuesto. Así que pronto prescindimos de cualquier tipo de contención y a dormir los tres a pierna suelta…bueno, dormir no mucho.

Para mí, totalmente prescindible y en caso de necesitar algo para que no se dé la vuelta, puedes echar mano de cualquier toalla enrollada.

Cuna de viaje: a nosotros nos dejaron una chulísima, con gatera, mosquitera…no sé ni de qué color es porque ni siquiera ha salido de la caja. Nuestra hija duerme con nosotros por lo que sería una estupidez que durmiera sola precisamente cuando salimos de viaje y está en un entorno desconocido.

Si en vuestro caso necesitarais que vuestro bebé durmiera alguna siesta en casa ajena, creo que podéis prescindir totalmente de este armatoste. Una camita contra la pared y con una buena protección por el otro lado es más que suficiente. Casi os diría que si se trata de un caso puntual no merece la pena ni siquiera comprar unas barreras o barandillas…¿nunca dormiste con unas sillas estratégicamente colocadas junto a tu cama? Yo sí.

Hay quien utiliza la cuna de viaje como parque. Yo no soy fan ni de una cosa ni de la otra. Puede que sea muy cómodo eso de “dejas ahí al bebé y no tienes que preocuparte, puedes hacer lo que quieras e ir dónde quieras” y puede que sea muy cansado llevar contigo a tu bebé a todas partes (cuando empiece a caminar puede que sea incluso agotador y en ocasiones enloquecedor) pero también es muy probable que al darle libertad de movimiento en el suelo, se lance antes y con más habilidad a gatear o caminar.

Yo he tenido que oír que por qué no queremos meter a nuestra hija en un parque que eso la ayudará a ponerse de pie antes…cuando me dijeron eso, nuestra bebé ya se ponía de pie desde hacía muchos días apoyándose en el arco de su gimnasio sobre su suelo blando de juegos. Bueno, son esas cosas que una tiene que oír y evitar que le hierva la sangre.

Vigilabebés o monitor: de más está decir que si vais a colechar no os hace mucha ninguna falta este artilugio. Si no vais a colechar puede que os deje más tranquilos tener un trasto de estos pero, a no ser que viváis en el palacio de Windsor, tampoco es que sea algo imprescindible. No tardaréis en descubrir lo mucho que se afina el oído cuando tienes un bebé, no se os escapará una.

En nuestro caso, nos dieron uno sencillito sin cámara pero no sabemos ni cómo funciona porque no lo hemos usado nunca. Bueno miento, un día, antes de tener a nuestra bebé, mi chico y yo nos dedicamos a pasearnos por toda la casa (70m2) para ver si se escuchaba bien…seguimos sin saber cómo funciona.

Muebles específicos para bebé: si ya teníais algún tipo de armario o mueble en la habitación que ocupará vuestro retoño, plantearos seriamente el redecorarlos y no os deshagáis de ellos. En nuestro caso, teníamos el armario y la cómoda de la que era mi habitación de adolescente y me dediqué durante el embarazo a pintar los embellecedores de madera y los tiradores de un color más divertido, así teníamos muebles “nuevos” para nuestra bebé y, sobre todo, funcionales.

Los muebles pensados para bebé son muy cuquis e ideales pero son enanos. Pensad que vuestro/a hijo/a será bebé poco tiempo y en seguida empezará a interesarse por cosas de su propio gusto (figuras Disney, mariposas, flores, piratas, etcétera) y lo más probable es que os apetezca otro cambio de look para su estancia.

Cambiador: hay muchos y muy diversos armatostes para cambiar a vuestro bebé. A nosotros nos dejaron una bañera-cambiador plegable que siempre está abierta y a la que hemos dado muchísimo trote. Pero, más allá de que reconozco que es un trasto muy cómodo –a pesar de que a mí me queda muy alto- también debo decir que no es imprescindible. Puedes cambiar a tu bebé sobre tu cama tan ricamente.

De todas formas, de todos los artilugios que nombro en este post sería el único que recomendaría.

 

Querida amiga, espero haberte ahorrado por lo menos algún que otro eurillo. Para que luego digan que tener hijos es caro…¡lo caro es comprar sin ton ni son!

14 pensamientos sobre “Lo que las marcas de artículos para bebés no quieren que te cuente (Parte II – Sueño y mobiliario)”

  1. Aixxxxxx!!!! cuando tienes el primero quieres tenerlo todo!, con el segundo quieres deshacerte de todo!!!! Demasiados trastos con poco o casi nada de uso!

  2. Hombre, lo de la cuna o minicuna, pues depende de cual, nosotros compramos una cuna-colecho, que esta perfectamente acoplada a nuestra cama, y nuestra peque sigue durmiendo y rulando de su cuna a nuestra cama y viceversa la mar de feliz con 20 meses. Yo la encuentro la mar de práctica, y volvería a comprarla sin ninguna duda.
    Cuando era muy pequeñita para dormir la siesta como dices tú, o en bracitos o en el capazo del cochecito estaba la mar de bien. Saludos,

    1. Por supuesto María, cada uno encuentra útil o inútil cosas distintas. Lo de la cuna de colecho me parece genial, sólo que en mi caso me parece más cómodo y más barato dormir juntos en la misma cama así la puedo ir pasando de una teta a la otra y puedo ir cambiando de postura. He puesto una barrera en mi lado de la cama y así vamos pasando las noches de un lado a otro 🙂

      Un saludo y gracias por comentar,
      Laura

  3. Una vez más, haber leído nos ahorró una pasta! Nosotros directamente pillamos dos canapés y dos colchones nuevos (135+90) y los tenemos pegados. Al principio el papá al de 90. Ahora que se mueve como una poseída mientras duerme, le hemos dejado ese colchón a ella. Bendito colecho! Lo que descansé yo recién parida!

    Me han encantado el comentario de Karina jajaja a pesar de tener lo mínimo a mí también me sobran cosas para cuando tenga otro hijo. Y también recomiendo cambiador, en mi caso una colchoneta encima de una cajonera. Quitar colchoneta = cajonera para ropa de la futura despañalada 😉

    Me está encantando tu blog!

    1. Gracias Hirosaki! Me alegro de que te guste el blog, si quieres puedes seguirme en facebook, twitter y google +.
      Nosotros cambiamos nuestro colchón por uno de 150 pero el papá muchos días se autodestierra al sofá porque se levanta muy temprano, pobre. A mí también me encanta el colecho, todo el mundo me dice que no se querrá ir nunca y yo respondo con pena que seguro que pedirá irse ella solita :S

      Un abrazo!

  4. Vuelvo a comentar.
    Ya he puesto en otro post mi opinión: me dejaron la minicuna y la utilicé algunos días, pero no la compraría. Lo sustituiría por el parque-cuna pero solo porque tengo dos plantas. Si no, nada.
    La cuna sí me viene bien para cuando el niño se movía más, porque aunque las noches prefiere dormirlas conmigo, en las siestas sí que la aceptaba, así que la hemos usado. Eso sí, no era de las de mayor calidad y ahora ha dejado de usarla y está nuevecita, así que no me quiero ni imaginar cómo quedan las ‘buenas’.
    El monitor lo descarté porque ninguno nos gustaba. En su lugar, pusimos una cámara con visión nocturna y emitimos por internet (protegido) a una tablet (pero puede ser al móvil o al ordenador). Mi marido es un obsesionado, pero yo oigo desde la planta de abajo cualquier quejido del niño en la parte de arriba. No obstante, me viene bien para diferenciar si ese quejido lo ha despertado y está de pie en la cama o si solo ha sido un gruñidito y sigue dormido pero en otra postura. Así me ahorro bajar un montó de escalones. La diferencia de precio es de 200-250 euros un monitor normal a 60 o 70 una cámara, que además luego la puedes utilizar como web cam o como dispositivo de seguridad. Ya digo, yo tengo dos plantas y me ahorra paseos, pero en un piso el monitor también es innecesario.
    Respecto a muebles de bebé, yo compré una cómoda con cambiador y bañera. Le he sacado muchísimo partido durante casi un año, porque en mi baño es un poco difícil moverse y me venía mejor bañarle en la bañerita. Podría haber sido un barreño igualmente, pero me gusta más que esté en alto. El cambiador lo he usado una o dos veces, siempre lo cambio en la cuna o en el sofá y cuando hay mucha caca pongo un cambiador desechable debajo para no manchar las sábanas, pero nada más. La cómoda me está resultando muy útil porque ahí guardo ¡toda! la ropa del bebé, y eso que solo tiene cuatro cajones. Ahora que va siendo mayor le compraré un armario (normal y corriente, no de bebé) y eso se quedará para sábanas, toallas, etcétera, con la bañera y el cambiador guardados para próximos usos. Considero que sí ha sido una buena compra, pero porque realmente es un mueble normal adaptado para bebé pero que se utiliza como algo normal.

    1. Genial Patricia, cada uno se adapta a sus necesidades. Por supuesto, en una casa de diferentes plantas la cosa cambia, pero en un piso de 70 metros como el mío el monitor es del todo innecesario…bueno el monitor y todo lo que abulte mucho y se use poco jejeje.

      Un saludo!

  5. En nuestro caso, al vivir en dos plantas, el monitor ha sido también la mejor compra de todas. Me da una tranquilidad infinita, y a mi peque también. Ahora ya con 23 meses, nunca ha llorado si se despierta y se encuentra solo. Sólo dice mama? muy suavecito, y se sienta en la cama mirando a la puerta esperando pacientemente. Sabe que siempre aparezco en segundos! El resto de artilugios, totalmente prescindibles!

    1. Claro María, el hecho de vivir en una casa con dos plantas puede hacer del monitor algo muy útil y si además aparecéis enseguida pues mucho mejor para todos 😉

      Un abrazo

  6. No estoy de acuerdo contigo en nada. Los bebes también necesitan su espacio y en la cuna descansan mejor y sus papas también, para mi el cambiador es imprescindible ya q cambiar un pañal doblada sobre la cama esta bien pero diez diarios acabas deslomada, nosotros de echo lo utilizamos además de para cambiarlo para hacerle ejercicios su masaje después del baño, limpiarle los oídos quitarle los mocos…etc. Pero sin duda lo q no entiendo es eso de q cuando vas a trabajar y los niños no duermen pero de donde quitas eso? Siempre he oído q no es cuestión de cantidad sino de calidad y por dios!!! Q estamos en el siglo XXI!!! Se puede ser madre y profesional hay algunas q presumen de dedicarse solo a sus hijos y se pasan la tarde viendo la tele sin hacerles ni caso.

    1. Hola Laura,

      Me alegro de que no estés de acuerdo conmigo. Los bebés necesitan su espacio como todo el mundo, eso de que descansan mejor en la cuna supongo que es el resultado de un estudio de campo que has hecho por lo que no puedo rebatirlo en absoluto salvo para decir que mi hija es uno de esos casos que NO duermen mejor lejos de sus padres. Lo del cambiador va a gustos, yo lo que digo es que es sustituible no que sea inútil (de hecho, como digo, yo lo usé bastante tiempo).
      Me gustaría saber, usando tus propias palabras, «de donde quitas eso» de que yo he dicho que los niños no duermen cuando vuelves a trabajar… lo que yo digo es que es muy probable que el cambio de rutinas le afecte al sueño, como le puede afectar al sueño cualquier otro cambio en su vida o cualquier nuevo hito de aprendizaje. Lo que siempre hemos oído no tiene porque ser inamovible.

      Gracias por recordarme que estamos en el S.XXI, no me acordaba… Soy una trabajadora muy profesional durante mi horario laboral y una madre entregada el resto del tiempo y no son cosas incompatibles. Yo también lamento que haya madres como las que describes al final de tu comentario pero, para tu tranquilidad, te diré que no es el caso… gracias por preocuparte.

      Gracias por tu comentario

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