Feliz Día de la Madre

Hoy es el Día de la Madre en muchos países y desde hace ya unas semanas, al menos aquí en España, se han llenado las tiendas de carteles recordando esta fecha y de secciones con todo tipo de artículos de regalo para nuestras madres o para nosotras mismas si es que lo somos. Bien, artículos de todo tipo no. Mayormente, y para nuestra propia vergüenza porque algo mal estaremos haciendo, se trata de menaje del hogar para regalar: sartenes, batidoras, moldes de horneado, centros de planchado y un largo etcétera que no es necesario reproducir.

Siempre he pensado que si hay algún regalo desafortunado para una mujer, sea la fecha señalada que sea –aunque si es su cumpleaños ya es como para no volver a dirigirle la palabra al genio regalador-, es uno de los artilugios enumerados anteriormente, a no ser que seas fan fatal de Master Chef o que vayas a hacer tu propio Cupcake maniacs.

El Día de la Madre y/o el del Padre están muy bien para llenar los centros comerciales y, por qué no, para tener la excusa de hacer algo distinto en un día normal pero no vale olvidarse de la importancia de los progenitores el resto del año. Y una vez hecha la denuncia, voy a lo que realmente quería decir.

Hay quién puede preguntarse <<y, ¿qué es una madre?>>, pues bien, ahora que lo soy, creo que lo definiría como algo así:

-Una madre es esa mujer…

…que antes de que existas ya te ama, no a una idea, a ti. Porque ella ya te conoce aunque no seas ni siquiera un cigoto en ciernes.

…que deja de preocuparse realmente de su cuerpo cuando que el tuyo sea una sana realidad depende de ella.

…que no sabe como transmitirle a su jefe la noticia más bella que pudo contarle jamás a nadie sin morirse de miedo.

…que desea que te muevas continuamente en la panza y espera que seas muy tranquilo fuera de ella.

…que aun vencida por el agotamiento preferiría pasarse la vida de pie contigo a cuestas que dejarte un segundo en cualquier otro lugar que no sean sus brazos.

…capaz de llevar a un recién nacido en una mano y el carro en la otra, con una sonrisa.

…a quién tu llanto y tu dolor hacen que algo se le rompa por dentro, para siempre.

…que deja de dormir durante días, meses e incluso años y que a pesar de quejarse no delegaría en nadie la importante tarea de velar por tu sueño.

…que te alimenta mirándote a los ojos, consciente de lo trascendental del momento.

…que sabe que tienes fiebre sin necesidad de termómetro.

…que confía en que serás feliz con o sin ella.

…cuya prioridad ya no será ella misma nunca más.

…capaz de romper con todo y con todos por darte lo mejor.

…que empieza a leer detenidamente las etiquetas de todos los productos que entran en la despensa, desde el embarazo hasta aproximadamente tu graduación.

…que quiere seguir siendo “ella misma” pero que espera que se le note en la cara que es tu mamá.

…que se lee todas las recetas del mundo para acabar descartándolas todas y hacerte una tortilla porque <<es lo que más te gusta>>.

…que puede meter el dedo en tu pañal sucio sin inmutarse y retorcerse de asco porque un bichito se le ha apoyado en el brazo.

…capaz de comerse su comida y la que tú no has querido y seguir manteniendo muy digna que está a dieta.

…que sale corriendo del trabajo para tomar un autobús que la llevará a tu lado quince minutos antes.

…que puede jugar contigo locamente y tener controlados, en todo momento, todos y cada uno de los puntos negros del salón dónde podría aterrizar tu hermosa cabezota.

…que sólo con mirarte sabe que te ocurre algo que no es habitual.

…que a medida que creces se debate entre el orgullo de saberte cada vez más autónoma y la tristeza de saberse cada vez menos imprescindible.

…que siempre sabe qué decirte aunque no te diga nada.

…que convierte tus defectos en virtudes y tus virtudes en poderes sobrenaturales.

…que confía en tus capacidades siempre, contra qué y quién sea.

…que siempre está ahí aunque no puedas verla.

…que te acompañará eternamente aunque ya no esté.

Y yo soy esa mujer que gracias a ti nunca más volverá a sentirse sola y que intentará devolverte el favor todos y cada uno de los días de su vida. Gracias por dejarme ser tu Mamá, es lo mejor que me ha pasado nunca.

 

Feliz Día de la Madre a todas las mujeres que lo son, a todas las mujeres que lo serán y en especial a mis amigas que se han convertido en unas madres hermosas y mimosas, a mi mamá porque con ella empezó mi aventura y, por qué no, a mí porque vivo mi maternidad como quiero y como creo: por y para ti.

2 pensamientos sobre “Feliz Día de la Madre”

  1. Es un escrito realmente precioso, no le puedo añadir, ni quitar, simplemente me gusta, gracias por expresarte tan claramente. Yo se que eres primero una mujer y segundo una gran Mama, y mucho massss…. mil besos para las dos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *