Menos protestar y más trabajar (No apto para sensibilidades anti-huelga)

Menos protestar y más trabajar. Eso es lo que nos dicen aquellos a quienes no interesa que los trabajadores, la base en la que se sustenta el Estado, se exprese del único modo que parece hacerse notar: haciendo que algunos ganen un poco menos durante veinticuatro horas. Eso es lo que dicen aquellos que defienden que cada uno se ocupe de lo suyo porque nadie hace nada por nadie ni a cambio de nada; ésos mismos que dicen que protestar y tomar la calle no sirve más que para molestar a los que no quieren movilizarse; ésos que abogan por el “no es momento para huelgas” y que hablan de “aquellos que aprovechan para tomarse un día de fiesta”.

Que sí, que estamos de acuerdo: los sindicatos mayoritarios y su violencia pagada a pie de calle son escoria que hacen política y no sindicalismo. Pero no se puede subestimar a un país que está profundamente quemado por la situación que atraviesa y aún más quemado por la situación en la que lo quieren sumir. Hablemos claro de una vez: caminamos hacia la esclavitud y lo estamos permitiendo. ¿Realmente alguien se cree que la movilización social la consiguen los sindicatos? Por favor, no seamos tan tendenciosos. Los sindicatos se pueden poner más o menos medallas, pero los que hoy toman y tomarán la calle no lo hacen porque “Epi y Blas” les inciten a hacerlo; la gente tomará hoy la calle porque está harta de abusos y porque la cuerda se tensa hasta que se rompe; aunque lo más grave es que tenemos tanta paciencia que, a pesar de la Huelga General, esa cuerda aún no ha estallado.

Puede que protestar no sirva de nada en lo que se refiere a los cambios estructurales, pero no podemos decirle a la gente que está agotada de sufrir injusticias que se quede en casa con la cabeza gacha y aplauda con las orejas mientras le dan bien por el culo (perdón por la expresión), sólo porque “no servirá de nada”. No nos puede servir el “a mí no me afecta, otro no se preocuparía por mí” porque por planteamientos como ése estamos como estamos; porque por planteamientos como ése, en un sistema basado en la solidaridad (impuestos, tasas, etc.), nos hemos estado dedicando a defraudar porque “mejor en mi bolsillo que en el de otro”, y ahora nos encontramos que cuando lo necesitemos no habrá.

Y de todo eso va la Huelga General. La convocan los sindicatos porque legalmente son los únicos que tienen la potestad de hacerlo, pero no os engañéis ni tratéis de engañar a los demás: la Huelga es de la gente y no es sólo un derecho, en circunstancias como ésta es prácticamente una obligación moral. Y no hace falta sumarse a la huelga (porque es obvio que hay circunstancias más complicadas que otras) pero sumarse a las manifestaciones SÍ sale gratis.

De todos modos sólo quiero hacer una última puntualización: aquellos que no quieran o crean que no tienen la necesidad de protestar que no lo hagan, pero aquellos que sientan la necesidad de decir “No estoy de acuerdo” que tengan la plena libertad de unirse a manifestaciones, huelgas y protestas y no duden en hacerlo.

Tú haz lo que quieras, yo saldré a expresar pacíficamente que NO ESTOY DE ACUERDO; por mí, por ti, por aquellos a quienes no conozco, por mis hijos, por mis nietos…por la dignidad.

 

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6 Comments

  1. Maria José Asensio says

    Me SOLIDARIZO contigo al 100%, Laura.
    Estupendo artículo, como siempre…
    Un abrazo solidario

  2. Laura Blanch
    Laura Blanch says

    Hoy todos a la calle, debemos hacernos oír tantas veces como sea necesario.
    Un abrazo!

  3. Tomas Dupuy says

    ¡Todos/as a la calle! ¡pero sin presiones, ni violencia!

  4. Susana Garcia. says

    Hoy demasiadas personas no han podido ejercer libremente su derecho a la huelga por la presión y el miedo a perder el puesto de trabajo.Seguiremos haciendonos oir por todas esas voces que pretenden acallar…………

  5. María says

    Es una vergüenza que la gente con trabajo y tantas prevendrás como los maestros protesten
    Cientos de días sin trabajar por vacaciones, moscosos, excusas y demás…
    Y queremos que ellos sean los que eduquen a nuestros hijos..,.. Menuda vergüenza de ejemplo, así es imposible que los hombres del mañana vean el esfuerzo y sacrificio que supone ser alguien en la vida

    1. Laura Blanch
      Laura Blanch says

      Hola María,

      No puedo estar más en desacuerdo contigo. Precisamente porque son los que tienen la difícil misión de enseñar (que no educar) a nuestros hijos, a los ciudadanos del mañana, necesitamos que estén bien valorados, cuidados y reconocidos. Bien es cierto que ojeando el panorama laboral de nuestro país no parece que los maestros gocen de mala salud en sus condiciones de trabajo y remuneración pero no es menos cierto que un buen profesor (que quiero pensar que se trata de la gran mayoría del plantel docente nacional) dedica muchas horas (escolares y extra-escolares) a su trabajo; muchos de ellos invierten su propio dinero en material para mejorar sus clases y lecciones; y lo más complicado, tienen la enorme responsabilidad de hacerse cargo durante unas horas de los bienes más preciados que tenemos que son los niños.
      ¿Tienes hijos? Yo tengo sólo una, de apenas un añito, y me parece un mundo captar su atención y velar por su seguridad en todo momento, no quiero ni imaginarme lo que es tener a cargo a 25 o 30 niños.

      Y aunque no sólo de niños vive la docencia, me centro en ellos porque la educación obligatoria y gratuita (que es la más sensible y la que corre un serio peligro legislatura tras legislatura) va dirigida a los más jóvenes de la casa.

      Por otro lado, y siempre bajo mi punto de vista, puede que dé mejor ejemplo a un niño/joven un docente que pelea por lo que es suyo, a un docente que calla y agacha la cabeza por comodidad o bien por miedo a perder unos cuantos euros de su nómina. Para mí es mejor sacrificio perder algo de dinero que perder la libertad y la capacidad de rebelión innata del ser humano.

      Gracias por participar en mi blog.
      Un saludo,
      Laura

Reply To Tomas Dupuy

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