La vuelta “al cole”

Hay que ver lo que me cuesta volver al blog después de los parones vacacionales. Casi, casi, tanto como me cuesta volver al trabajo. Procastino, procastino y vuelvo a procastinar, y todo me parece más importante y urgente que sentarme a escribir. ¡Y mirad que me gusta escribir!

Pero, bueno, aquí estoy de nuevo y con un tema que me ronda la cabeza desde hace días: la vuelta al cole.

Mi hija, que es nacida en enero de 2013, empezará el “cole de los grandes” el año que viene. Todavía le queda todo un año de horarios de guardería reducidos y mucho tiempo (descansada) con nosotros. Afortunadamente. Para todos.

Sin embargo, sé que sois muchos/as los que andáis con los sentimientos a flor de piel por el inminente comienzo de vuestros peques en el colegio (pienso especialmente en ti, Idoia) y también sois muchos los que os estrenáis en esto de dejar a vuestros hijos al cuidado de terceros, por ejemplo, en guarderías.

Recuerdo las semanas previas a llevar a mi hija a la guardería. Recuerdo que lo pospuse tantas veces como pude y recuerdo que lloré tantas veces como pensé en ello. Si estáis en plenas intentonas de posponer el momento o en plena adaptación y seguís sintiendo que algo se os rompe por dentro, quizá os sirva de alivio este post que escribí hace justo un año y que lleva por título No quiero llevarle a la guardería.

Frases que no quieres oír pero que oirás de todos modos

Tu cabeza ya hace meses (si no años) que trabaja a marchas forzadas buscando herramientas para enfrentarte de la mejor manera a este momento de vuestras vidas. Sin embargo, las semanas previas al “momento”, tus sentimientos están a flor de piel y la inminente separación te tiene en un estado de estrés nada agradable.

Si a tu estado anímico le sumamos que, a medida que el inicio de curso se acerca, los opinólogos salen como setas y la mayoría coincide en que no tienes que sentirte mal sino todo lo contrario… lógicamente, te conviertes en una especie de volcán apunto de estallar.

He aquí cinco frases de muchas que, muy probablemente, oirás aunque no quieras y lo que posiblemente pienses y, más por no discutir que por educación, no respondas:

Opinólogo nº 1: -¿Qué? ¿Deseando que empiece el cole, no?

Tú y tus ojos hinchados: -Pues verá usted… ¡¡¡NOOO!!! Estoy hecha un mar de lágrimas porque me encanta estar con mi hijo/a y ojalá pudiéramos disfrutar de más tiempo juntos que supusiera para mi pequeño/a una vida más tranquila, más a su ritmo. No estoy deseando que empiece porque, a mí, mi hijo/a no me molesta; porque, a mí, mi hijo/a me hace feliz; porque, aun cuando se le revuelven las emociones y no encontramos un alivio satisfactorio para todos, me gusta tenerle cerca y verle superarlo y crecer.

Opinólogo nº 2: -Ya verás cómo le irá bien. Así socializará.

Tú y tu corazón roto: -Si lo que quiere decir es que compartiendo cuidador con veinticuatro niños más de tres años, muchos de ellos casi un año más pequeños que mi hijo y con unas necesidades básicas más acuciantes, mi hijo será más sociable que siendo atendido por sus padres y socializando con grandes y pequeños por las calles. Lo siento, pero lo dudo.

Si lo que quiere decir es que mi hijo, a fuerza de ser ignorado o a fuerza de ver pospuestas sus necesidades a que le toque su turno, tendrá que aprender que siempre puede haber algo más importante que sus inquietudes y se volverá dócil y conformista. Lo siento, pero me acaba de hundir la moral para siempre. Mi hijo socializará y hará amigos porque es parte de nuestra supervivencia como especie que así sea.

Opinólogo nº 3: -¡Qué bien que ahora tendrás tiempo para ti!

Tú y tu vena hinchada: -Verá, es que disfrutar de mi hijo/a es tiempo que invierto en mí. Es que pasar tiempo con mi cachorro/a es el mejor plan que se me ocurre antes de que para él/ella haya mejores planes que pasar tiempo junto a mí. Es que se nos escapan los años queriendo hacer muchas cosas y nos dejamos por el camino las más importantes. Es que los hijos pasan una vez en la vida; aunque tengas veinte, cada uno de ellos pasa sólo una vez en la vida y hasta que alguien me demuestre lo contrario, vida sólo tenemos una.

Opinólogo nº 4: -Necesitan ir al cole a gastar energía, en casa se aburren.

Tú, madre activa: -Aburrirse tendría que ser asignatura obligatoria en todas las escuelas del mundo. No hay nada más creativo que el aburrimiento. Lo que pasa es que sentarlos delante de la tele y esperar que se lo pasen lo suficientemente bien para que te dejen hacer cosas es un objetivo tan irreal que sólo trae consigo momentos de tensión innecesarios. Si salís a pasear, jugáis juntos, charláis, dibujáis, leéis… no creo que se aburran.

Opinólogo nº 5: -¡Ya era hora de que empezaran! ¡Los niños tienen demasiadas vacaciones!

Tú, indignada: -Nuestros niños se ven obligados desde muy pequeños a soportar jornadas escolares infinitas. Nuestros niños se ven obligados desde muy pequeños a “trabajar” en aulas las mismas agotadoras horas que nosotros trabajamos en oficinas; peor aún, en muchos casos ellos pasan más horas escolarizados al día de las que nosotros pasamos en el trabajo puesto que algunos de ellos no salen de la escuela ni para comer y nosotros (poco o mucho) gozamos de un descanso para comer y/o desconectar (o, por lo menos, intentarlo).

Los niños no tienen demasiadas vacaciones, ¡¡¡los padres tenemos muy pocas!!!

Ánimo, pañuelos, escucha activa y muchos mimos

Lo que no intentará negarte nadie (espero) es que los primeros días, las primeras veces, son muy duros. Para tu hijo/a y para ti.

Habrá tensión, habrá pena, habrá añoranza, habrá lágrimas y las habrá aunque tu hijo viva reencuentros alegres, aunque ría mucho, aunque sea feliz. El cóctel de emociones es inevitable pero le verás crecer y crecerás. Y le verás hacer regresiones, y tú misma las experimentarás, y daréis un paso atrás y dos hacia adelante. Y creceréis.

Yo sólo puedo transmitirte mucho ánimo y todo mi apoyo virtual. Sólo puedo sugerirte que cargues tu bolso de pañuelos. Sólo puedo decirte que el que nuestros hijos nos vean llorar no es malo sino maravilloso pero que necesitan que les digamos que a pesar de las lágrimas confiamos en que todo irá bien y que si no es así nosotros pondremos todos los medios para remediarlo. Sólo puedo pedirte que habléis mucho, que os escuchéis mucho; él/ella a ti pero, sobre todo, tú a él/ella. Sólo puedo invitarte a que os deis mimos, muchos, todos; a que os perdonéis las tensiones; a que dejéis pasar conflictos sin importancia y os centréis en vuestros momentos juntos, vuestro reencuentro; a que os hagáis felices.

¡Ánimo y mucho amor!

comentarios-blog

You might also like

Leave A Reply

Your email address will not be published.