El rescate llegará…y será millones

06 de septiembre de 2012

No sé cuántas veces he oído eso de “a nosotros no nos van a rescatar”, “nosotros no somos Grecia”. Puede que sea cierto aunque no hay que olvidar que intervenidos ya lo estamos desde hace tiempo y que desde el momento en que se aceptó el rescate bancario, que por cierto todavía nadie ha visto, -ése que primero se dijo que era un logro fruto de las
presiones del Gobierno de España y unas semanas después se dijo que era algo tremendamente negativo para el país pero que el Gobierno no tuvo más remedio que ceder a las exigencias de Europa- se aceptó la pérdida de la poca soberanía nacional que nos pudiera quedar.

No somos Grecia, pero podemos estar peor. Llevamos meses de recortes feroces a la altura de los países hasta la fecha rescatados: sanidad, educación, desempleo, funcionariado, dependientes, cultura y tarde o temprano caerán las pensiones; por si fuera poco, todos estos recortes van sumados a subidas y más subidas de impuestos: IRPF, IBI, IVA, etc. Y lo peor es la sensación de que todavía no hemos terminado, van a ir a por más, van a ir a por todo. Entonces, ¿de qué sirve que el rescate país no esté formalizado si las medidas adoptadas hasta el momento son las mismas que se han tomado en países formalmente intervenidos? El rescate formal llegará y cada día es más evidente que hay muchos actores en esta película de terror interesados en que así sea.

Y mientras los de siempre siguen enriqueciéndose con esta macabra partida de Monopoly que no es más que la excusa para llevarnos hacia un único gobierno mundial esclavizador, los que movemos esta rueda, los realmente importantes en esta historia vemos como disminuyen nuestros derechos y nuestras posibilidades y oportunidades. No se trata de que tengamos menos –eso no está mal teniendo en cuenta la cantidad de cosas inservibles e innecesarias que acumulamos-, se trata de que cada vez tenemos menos acceso a todo. Ése es el verdadero problema. No se trata de que no me den un crédito para comprarme un Audi último modelo, se trata de que no puedo pagar la reparación de mi Twingo.

Y no nos damos cuenta de que los que movemos el mundo somos nosotros, la mayoría dispersa; y seguimos creyendo que el poder es de “ellos”, de esos cuatro que están bien organizados, de esas élites inaccesibles; seguimos pensando que no podemos hacer nada. Pero sigo confiando en que llegará el día en que el pueblo tome el lugar que le corresponde, que tome las riendas de su futuro y se libere de los intereses de esos pocos que quieren esclavizarnos y volvernos ciegos, sordos, mudos, pobres y, por encima de todo, infelices.

Por el momento, aquello que se descartaba como imposible parece contemplarse como una realidad inminente: octubre suena cada vez con más fuerza como el mes en que se formalizará el rescate país al que seguramente bautizarán con algún ingenioso (o no tanto) eufemismo. Lo dicho señores: el rescate llegará y será millones…millones de injusticias.

 

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1 Comment

  1. Sergio says

    Absolutamente de acuerdo punto por punto y coma por coma. Pero el problema es que se están excediendo y no courre nada y siguen… hasta que ocurra. Toda paciencia tiene sus límites. La fuerza es de la mayoría, sí, sólo necesita organización que no es poco.

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