El hielo en el infierno – Un poco de Historia

¿Habéis visto alguna vez el río Vístula congelado? ¿No es una imagen preciosa? El Wisła (ese es su verdadero nombre en polaco) atraviesa, entre otras, la ciudad de Cracovia. Cracovia es hoy considerada la ciudad cultural de Polonia, hecho posiblemente propiciado por los rescoldos de la amplia y próspera comunidad judía que albergó la ciudad, especialmente a principios del siglo XX. Pero Cracovia tuvo la mala fortuna el 06 de septiembre de 1939 de ser declarada capital del Gobierno General de los nazis, al mando de Hans Frank. La población con ascendencia alemana fue “invitada” a germanizarse mediante la firma de la Deutsche Volksliste1 y en su mayoría trasladada al territorio polaco anexionado al Reich, mientras que el resto de “indeseables” era recluido en el Gobierno General. Éste pasaría a ser considerado como el basurero racial de Europa. Los judíos del viejo continente deberían ser “reubicados” en los territorios dirigidos por el Gauleiter2 Frank.

El Wisła divide Cracovia en dos y, como un antes y un después, separa el que fue el barrio judío próspero y culturalmente rico de Kazimierz, de Podgorze, el barrio que tristemente se convertiría en uno de los ghettos dónde se dio el primer paso para el plan nazi de exterminio.

Es imposible abstraerse de la Historia cuando conoces una ciudad como Cracovia, y después de haber retenido en la retina la hermosa estampa que nos deja el Vístula congelado bajo los cientos de puentes que conectan ambas laderas, me gustaría proponeros algo:

Visualizad el río completamente helado. Colocad en vuestra mente a miles de personas hacinadas en unos pocos centenares de viviendas viejas y a medio derrumbarse, justo al margen de la orilla sur. Imaginad a esas personas vagando durante horas por las calles del ghetto porque en casa no caben y calentándose por decenas frente a un cubo donde queman escombros porque el carbón hace meses que no se lo pueden permitir, el diamante negro lo llaman. Imaginad a esas personas que han sido obligadas a entregar toda su ropa buena de abrigo para ser enviada al frente oriental donde los pobres soldados de Hitler pasan frío. Imaginad a esa gente que ya ni siquiera cuenta con el calor de su grasa corporal porque hace meses que la perdieron. Imaginad a esos supervivientes a quienes, sin previo aviso, se les ordena subir a golpes en camiones y son llevados a unos cuarenta kilómetros de su ciudad, a Auschwitz-Birkenau o, como ellos conocían aquellos antaño bellos lugares, Oświęcim y Brzezinka.

Auschwitz-Birkenau es una inmensa explanada pantanosa en medio de la nada, flanqueada por frondosos bosques que durante siglos mecerán los lamentos de aquellos que no pudieron vivir para contarlo y de aquellos que, para reunir fuerzas para poder vivir, decidieron no contarlo. Son muchos los testimonios que nos han llegado de los que sufrieron los campos de concentración y exterminio de los nazis, pero son infinitamente más los que nunca conoceremos.

Imaginad por un momento la inmensidad de Birkenau inundada de barracones. Unos pocos, construcciones desastrosas levantadas con cascotes de lo que alguna vez fueron hogares de la Alta Silesia; el resto, de madera, construidos con prisa (para llegar a los plazos establecidos por la Endlösung der Judenfrage3) y sin mimo, con grandes grietas entre los tablones y en los que, en algunos casos, los cristales de los tragaluces nunca llegaron a ser colocados. Imaginad ese barrizal cubierto por centímetros y centímetros de nieve (metros me atrevería a decir) y a sus prisioneros (la mayoría de ellos sin más delito que el de pensar o el de ser distinto) con poco más para cubrirse que el tan famoso pijama de rayas y unos guantes improvisados con las esquinas de una manta plagada de piojos y con ese incesante olor a Zyklon B4 que tienen que esconder porque, si los guardias los descubren, se los harán quitar inmediatamente y les impondrán un duro castigo acusándolos de “sabotaje” al Reich. ¿Se deben sentir cien latigazos en la espalda con tantos grados bajo cero? Es maravilloso no saberlo.

Imaginad lo doloroso que es trabajar en el barro, cargar piedras de un lado a otro, limpiar el fondo de un estanque, limpiar los retretes que no son más que un enorme agujero en el suelo con las manos desnudas, y todo ello sobre unos zuecos de madera. Imaginad las heridas que producen, imaginad la dificultad que entraña un calzado tan rígido. Ya lo dijo Primo Levi5: “La muerte empieza por los zapatos”. Imaginad ahora hacer lo mismo sobre capas y capas de nieve y placas interminables de hielo, imaginad la madera de los zuecos humedeciéndose e hinchándose bajo vuestros maltrechos pies.

Imaginad que todo esto ocurrió a orillas del bello y ahora congelado Vístula en las hermosas tierras polacas. Imaginad que todo esto fue orquestado por unos desalmados cegados por una supuesta superioridad racial. Dejad de imaginar y tratad de no olvidar porque todo esto, desgraciadamente, ocurrió.

 

Deutsche Volksliste: Listado de registro de los llamados Volksdeutsche o “perteneciente al pueblo alemán”. Fue utilizado durante el III Reich para designar a personas de origen alemán. Considerados arios, podían formar parte de las organizaciones políticas nazis o de las fuerzas armadas.
Gauleiter: Cargo creado por Hitler en 1922 que definía a los Jefes Políticos del Partido en cada estado o región alemana. Sólo respondían ante Hitler y eran parte del llamado Cuerpo de Líderes del NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán).
Endlösung der Judenfrage: “Solución final al problema judío”. Nombre del plan nazi para ejecutar el genocidio sistemático de la población judía europea. Su puesta en práctica, conocida posteriormente como Holocausto o Shoah, supuso la deportación sistemática y exterminio posterior de toda persona clasificada como étnicamente judía.
Zyklon B: Insecticida a base de cianuro que se usó en los campos de concentración para desinfectar la ropa de los presos de piojos y otros insectos. En la implantación de la “Solución Final” sería utilizado para asesinar a millones de personas en las cámaras de gas. También conocido como Blaugas.
Primo Levi: Escritor italiano de origen judío sefardí, autor de memorias, relatos, poemas y novelas. Fue un resistente antifascista, superviviente del Holocausto. Cita extraída de su novela “Si esto es un hombre”.

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