Cosas de madres… ¡Hasta el año que viene!

Que hay muchas cosas que a una no le cuentan de esto de ser madre cuando está esperando un bebé, lo sabemos todas. Hoy os voy a contar una de esas cosas para que os vayáis haciendo a la idea: ¡el mes de diciembre es una absoluta locura!

Cuando no tienes hijos te pasas la primera mitad de diciembre pensando qué vas a regalar y a quién; los tres o cuatro días antes de Navidad (las más precavidas, las menos el día antes) los pasas histérica de tienda en tienda buscando algo que se asemeje a lo que tenías pensado regalar y, del veinticinco en adelante, te hartas de comer, dormir y rascarte la barriga (las que tenéis vacaciones de Navidad, las que no las tenéis hacéis lo mismo pero menos días).

Pero, ¡ah, amiga! Te conviertes en madre y los diciembres ociosos pasan a ser los atareados diciembres. Tanto si tu hijo va a la guardería o al colegio como si no, te entrará una fiebre por las manualidades que jamás imaginaste sentir. Tú sabes que puedes comprar los adornos de Navidad, sabes que las tiendas de los chinos tienen de todo y muy barato y que adornar toda la casa no te llevaría más de media hora, pero NO. Ahora eres madre y te apetece muchísimo hacer cosas por, para y con tu hijo y te apetece que él pueda participar y no tener que estar todo el día diciéndole que no se toca, que no se come, que no y que no; así que, tengas más o menos destreza, te pones manos a la obra y, aunque el resultado conseguido no se acerque demasiado a cómo era en tu cabeza, estás súper-orgullosa de tu obra y presumes con las fotos de tu móvil por donde vayas.

Si además tu hijo va a la guardería o a la escuela (y si tienes más de uno de distintas edades ya ni me quiero imaginar), te conviertes en algo así como una scrapmother… vaya, que vas a pasar muchas horas manualideando. Una fiesta navideña pre-vacacional por aquí, una representación navideña por allá, un amigo invisible hand-made por aquí, un desayuno navideño especial por allá son cosas que te harán mucha ilusión y a la vez te harán desear que diciembre pase aún más rápido.

Si encima intentas llevar de un modo mínimamente decente un blog no puedo asegurarte que no vayas a rozar la locura, de hecho creo que puedo asegurarte que SÍ la rozarás. Cuando las únicas horas que consigues rascarle al día para escribir son las que tu bebé/hijo pasa durmiendo y de repente te das cuenta que ésas son también las únicas horas que puedes rascar para hacer manualidades sin que acaben en un drama familiar (intentad hacer manualidades “complicadas” con un bebé demandante al lado y me contáis cuánto tardáis, cuántas veces lo habéis dado por imposible y cuántas veces habéis perdido la paciencia), ahí empieza realmente la vorágine a contrarreloj. Así que, en mi caso, opté por renunciar a una de las entradas semanales del blog aun a riesgo de caer en la pereza de volver a subir dos post semanales después de las vacaciones.

Pero eso no es todo, si trabajas en una oficina como es mi caso y hoy es tu último día laboral pre-vacaciones de Navidad, sabes tan bien como yo que tienes que currar el doble o el triple para dejarlo todo cerrado antes de irte y a punto para cuando regreses… casi un imposible, vamos. He ahí otro de los motivos por los que tuve que renunciar a uno de mis post semanales (dejo que adivinéis el por qué).

Resumiendo, Diciembre es un mes precioso lleno de actividades por, para y con los hijos; una ocasión inmejorable para pasar más y mejor tiempo (si cabe) con esas personitas maravillosas que nos llenan de sonrisas, amor y alguna rabieta que seguramente acabe en risa. Recordad: si no es divertido, no sirve.

 

Hoy empiezan mis vacaciones y, antes de ponerme a preparar las maletas para Venecia, quiero aprovechar para despedirme de todas/os hasta el año que viene. Como se dice por ahí, el blog queda oficialmente “Cerrado por vacaciones”.

Os deseo unas muy Felices Fiestas (celebréis lo que celebréis si es que celebráis algo) y que el nuevo año nos traiga a todos mucho Amor y Paz que lo demás ya lo conseguiremos nosotras/os con mucha ilusión y esfuerzo.

¡Cuidaos mucho, quereos mucho, sed felices!

Nos vemos en 2015 🙂

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